Algunas notas sobre juicios


Este mes traigo un artículo que puede resultar algo perogrullesco o que tal vez parezca una descarga. Mientras que esta no es la intención (no viene motivado este artículo por nada en concreto), sí que es cierto que lleva tiempo royéndome un leve rodar de ojos ante algunos hábitos de juicio del rendimiento de jugadores que observo en las conversaciones que encuentro. Uno de los problemas frecuentes no merece la pena de ser tratado: aquellos que parten de un prejuicio, a veces motivado por una acción del juego, otras por cuestiones completamente ajenas al deporte, y a partir de ahí ya sólo les preocupa cómo usar los hechos y las estadísticas para justificar su prejuicio, en un afán de superioridad basada en el rechazo de la posibilidad de equivocarse más que en una honesta búsqueda de la verdad. Hay otros razonables pero empeñados en usar los resultados como único juicio, actitud que lleva a decir que Vatanen fue mejor que Ickx en el Dakar de 1989 cuando el ganador lo sorteó Jean Todt, su jefe de equipo, a cara o cruz. Para el resto, dejaré aquí algunas notas sobre lo que se necesita para alcanzar un juicio razonable sobre jugadores.

2012_2013_-_Ante_Tomic_-_Flickr_-_Castroquini-FCB

En primer lugar uno debe darse cuenta de que hay muchos factores que considerar en cada jugada, salvo determinadas cuestiones de técnica, como el bote, la mecánica de tiro, la forma de pivotar, defensa individual, cambios de dirección, aceleración y frenada entre otras, hay que considerar muchos factores externos, desde su defensor al movimiento de los demás jugadores, sin olvidar el tiempo de posesión, las instrucciones que haya dado el entrenador, el tipo de juego del equipo, etc.

Lo primero en que fijarse son esas facetas de técnica individual para las que las circunstancias no son relevantes: en defensa si se coloca bien respecto a su par, si mantiene los pies en el suelo, si su actitud transmite nervios o amenaza; la extensión de los brazos se haga bien en el bote, poniendo el balón en el lugar adecuado y de forma que se capaz de cambiar de dirección, que pueda correr rápido y cambiar de ritmo; en el tiro que se cuadre bien, no adelante un pie en una distancia que le lleve a hacer de dos tiros que lanzados normalmente deberían ser triples, con los brazos adecuadamente situados y la mano de impulso por detrás antes de aplicarlo, etc.

El resultado habitual puede ser en algunos de esos casos una justificación para considerarlo positivamente aunque en principio no lo haga correctamente. Por ejemplo, si un jugador con una mecánica de tiro en principio incorrecta tiene un buen porcentaje de tiro desde distancias largas, claramente no se le debería aplicar esa mecánica defectuosa como un demérito, si bien puede caber preguntarse si ese porcentaje no mejoraría corrigiendo la mecánica de tiro. Un jugador con un 49% en triples y mala mecánica es mejor que uno con 30% de triples y mecánica correcta, a igualdad de todo lo demás.

Una vez vistos los fundamentos técnicos viene el juicio sobre el resto del juego, donde las cosas se hacen mucho más complicadas, influye su defensor, el resto de ambos equipos, espacios y tiempo disponibles, apariencia de la situación en el momento de tomar la decisión, etc. Todo ello debe ser tomado en cuenta, Antes de repasar el asunto, al menos en parte, permítanme proponer un principio absoluto: ningún jugador puede destacar en todo. Añado: un jugador extraordinario destaca en tres o más facetas del juego (nunca en todas), un jugador muy bueno destaca en dos, un buen jugador destaca en una, un jugador competente no destaca en ninguna, pero hace bien las suficientes, un mal jugador hace cosas mal sin destacar en ninguna.

Marcus_SlaughterReal_Madrid-CB_Sevilla_marzo_2013

Si un jugador tira y falla… ¿ha fallado porque estaba con el defensor encima? ¿ha saltado en posición forzada por el defensor? ¿ha ejecutado mal la mecánica de tiro? Y si lo acierta ¿la ha metido solo o a pesar de la presión defensiva?

Si da un pase al aire… ¿había un jugador ahí? ¿se esperaba que alguno cercano se moviera ahí? ¿ha sido un intento desesperado ante una presión agobiante?. Si ha llegado al destinatario ¿era fácil, difícil o ha sido un milagro que nadie se lo haya cortado?.

En los rebotes ¿captura aquellos en los que está solo o con un jugador claramente más pequeño y débil? ¿o suele saber ganarse la posición contra jugadores de fuerza equivalente? ¿cómo rebotea contra jugadores más fuertes o altos? ¿espera que el balón vaya a él? ¿va al balón?. ¿Qué hace cuando coge un rebote? ¿Es capaz de ver el pase para comenzar un contraataque si es en defensa? Y si es en ataque, ¿saca el balón o se juega intentar meterla? ¿cómo selecciona una de las dos acciones?

Un jugador es del montón en defensa ¿lo compensa en ataque? Si no lo compensa ¿es porque no hace nada o porque el equipo no lo busca? Y si es mediocre ofensivamente ¿da más en defensa de lo restado en ataque? Un jugador que sea mediocre en un lado es un buen jugador si en el otro lo compensa con creces.

En defensa ¿sabe acudir a las ayudas, colocarse donde puede llegar a ellas o no? ¿O quizá el entrenador no quiere ayudas?

Similarmente con cada acción realizada por cada jugador. Con todas hay dos consideraciones más que hacer: la toma de decisiones y las instrucciones del entrenador. La toma de decisiones debe ser juzgada por el momento previo a la acción, cuando se ha producido. El resultado lo sabemos; pero no podemos decir que el resultado formara parte de la toma de decisiones. ¿Era razonable tal como estaban colocados los jugadores y con el tiempo disponible? ¿Era difícil de ver que podía hacer lo que ha hecho? ¿Era evidente que no se podría hacer lo que ha fallado? ¿Hemos visto al entrenador pedir eso en un tiempo muerto anterior? ¿Es el tipo de acción que al entrenador le gusta pedir? ¿se ha saltado las instrucciones del entrenador y ha hecho lo que ha querido? ¿Había alternativas? Si las había, ¿eran fáciles de ver o de ejecutar? ¿Ha intentado un tiro antes de lo que parecía deseable por precipitación o porque tenía una oportunidad buena de anotar? ¿La prioridad era anotar o consumir tiempo? ¿Era una prioridad grande o no?

Sergio_Rodríguez_Gómez_-_Real_Madrid_-_01

Debería ser obvio y no necesitar ser dicho ni escrito, que alcanzar una valoración atinada sobre un jugador no es tarea fácil; pero también hay que comprender que parte del entretenimiento derivado del deporte es hablar de los partidos y emitir juicios sobre lo que a cada uno le parece un jugador. Siendo una cuestión compleja no podemos exigir al aficionado que sepa juzgar jugadores acertadamente, tan solo que lo haga con honestidad. Además, cada aficionado puede disfrutar de diferentes aspectos del juego y mirarlo de diferentes maneras, según lo que tenderán a fijarse en cosas diferentes. Consideremos además que el aficionado normalmente tendrá ideas poco desarrolladas respecto a las de un profesional, con lo que es natural que sabiendo eso tiendan a una cierta variación del juicio según el último partido de un jugador haya sido bueno o malo, siendo por un miedo a ser injusto; aunque no debería llegar a oscilar de un extremo a otro. Eso, el juicio extremo por una faceta aislada del juego, no debería ser habitual. Ni que la prensa pretenda poner y quitar jugadores basándose en encuestas entre aficionados (incluyo periodistas que no hayan ejercido el deporte profesionalmente) cuyo juicio, en principio, no es completo y suele ser función de lo más llamativo, que para el cerebro humano suele ser lo negativo.

 

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