Russell Westbrook. El liderazgo mal entendido


Los Angeles Lakers v Oklahoma City Thunder - Game Two

Terminó la fase regular y los Thunder se quedaron fuera de playoff. Sin duda han pagado la ausencia de Kevin Durant durante casi toda la temporada, a la que se ha unido la lesión de Serge Ibaka en el tramo final. Seguramente, los playoffs se les escaparon a los Thunder al comienzo de la temporada, cuando una lesión en la mano dejó a Westbrook fuera de combate, perdiéndose 14 partidos que se saldaron con 4 victorias por 10 derrotas de su equipo. Un partido más que se perdió Westbrook posteriormente terminó con victoria. Por tanto, ese 5-10 ha sepultado las opciones de los de Oklahoma City, que se mantuvieron en la pelea hasta el final para quedarse sin premio tras la victoria de los Pelicans ante los Spurs.

Dicho esto, un factor que también ha sido decisivo en mi opinión en el fracaso (fracaso que se repite año tras año, siendo incapaz la franquicia de avanzar en los playoffs pese a contar con uno de los mayores talentos ofensivos de la década como es Durant junto a Westbrook) es la incapacidad de Russell Westbrook para entender que liderar un equipo no consiste en anotar muchos puntos cada noche, sino en ser capaz de hacer que tus compañeros se involucren en el juego y den lo mejor de sí en el partido.

Russell Westbrook ha terminado el año como máximo anotador de la liga regular, con 28,1 puntos por partido. Ha completado una fase regular espectacular en los números, anotando entre 30 y 39 puntos en 20 partidos, entre 40 y 49 en 8 partidos y yéndose hasta los 54 en la derrota en Indiana que ha resultado decisiva hace apenas unos días. Ha firmado 12 triples-dobles, cuatro de ellos consecutivos, y diez de ellos tras el All Star. Pero aquí habría que recordar la frase de Larry Bird:

“Podría haber conseguido un triple-doble cada noche si me lo hubiera propuesto, pero no era eso lo que necesitaba mi equipo para ganar.”

Y es que, si nos fijamos algo más veremos que, de los nueve partidos de 40 o más puntos de Westbrook, los Thunder han perdido siete, ganado solo dos de ellos. Por contra, cuando se ha movido en la treintena, los Thunder han ganado 15 partidos y han perdido 5. En los partidos por encima de 40 puntos, solo en tres de ellos los Thunder han estado en positivo en el +/- con Westbrook en pista, destacando por negativo el partido de los 54 puntos, en el que Westbrook acabó con un +/- de -5 después de haberse jugado nada menos que 43 tiros.

USP NBA: OKLAHOMA CITY THUNDER AT GOLDEN STATE WAR S BKN USA CA

Los Thunder han promediado 86 tiros a canasta por partido este año, el cuarto equipo que más ha lanzado. Westbrook se ha jugado 22 de esos tiros en cada partido, más de la cuarta parte. Si recurrimos a las famosas estadísticas avanzadas que tan en auge están, vemos que menos del 20% de sus tiros vienen tras un pase de un compañero; es decir son fruto de jugada personal. Y aquí es donde está el mal del liderazgo de Westbrook: por tirar del equipo entiende jugarse cada balón que pasa por sus manos, sin considerar que darlo a un compañero pueda ser una mejor opción.

Esto no es del todo malo en un jugador capaz de producir puntos con facilidad, pero el problema está en lo que esconde la frase de Bird que citábamos al principio: si tú te las juegas todas y no le das el balón al compañero más que cuando no tienes otro remedio, tus compañeros se salen del partido, se desconectan y no rinden a su nivel. Acabas jugando tú solo fruto de tu propio egoísmo (y, dicho sea de paso, de la ineptitud de un entrenador tan limitado como Scott Brooks, incapaz de diseñar un juego colectivo en ataque).

Westbrook se jugó el año pasado 17 lanzamientos a canasta. Es lógico que este año haya subido el número ante la baja de Durant, pero también en el All Star obtuvieron los Thunder a un excelente pívot en ataque, como es Enes Kanter. Y Kanter se ha quedado en 13 lanzamientos por partido. Luego viene Ibaka con 12, obligado por las circunstancias de las lesiones a tirar más, pero su estadística puede confundir puesto que en los 14 partidos en los que OKC no pudo contar ni con Durant ni con Westbrook se vio obligado a tirar mucho, por cierto, con un buen porcentaje de tres, pero más bajo de lo habitual en el total.

La NBA necesita jugadores como Westbrook, puro espectáculo dada su tremenda explosividad y que son capaces de dejar jugadas de la jornada en cada partido. Forma parte de la filosofía de David Stern que ayudó a la expansión de la liga por todo el mundo. Pero al final de la temporada lo que cuenta es lo que definió, de nuevo, Larry Bird:

“Liderazgo es pelear por un balón perdido, tener a todo el mundo involucrado, a todos los otros jugadores. Es ser capaz de asumir y delegar. Esa es la única manera en la que puedes obtener el respeto de tus compañeros. Es lograr que todos crean en ti y siempre des lo mejor de ti mismo.”

Y ahí, Russell Westbrook está completamente equivocado.

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