SEUL 1988: URSS 76 – YUGOSLAVIA 63


Saludos amigos.

 Siguiendo con nuestro homenaje al Zar Sabonis, recordamos a las dos mejores selecciones -junto con la España de la última década- de la historia del baloncesto europeo. Obviamente nos estamos refiriendo a la Yugoslavia de los Petrovic, Kukoc, Radja… y a la URSS de los Sabonis, Marciulionis, Kurtinaitis…

Traemos a estas páginas la final de los JJ.OO. de 1.988. Juegos que se disputaron en Seul.

Ambas selecciones llegaron a estos JJ.OO. como las grandes favoritas, junto con EE.UU., para llevarse la medalla de oro. Ambas venían de ser medalla de plata y bronce respectivamente en el Eurobasket disputado el año anterior en Grecia.

La selección yugoslava no tuvo problemas para llegar a la final. La selección dirigida por Dusan Ivkovic llegó a la final con bastante tranquilidad, ya que en Cuartos de final se impuso a Canadá por 95-73, y en semifinales doblegó a Australia por 91-70.

La URSS por su parte tuvo un cruce de Cuartos de final muy muy plácido contra la selección de Puerto Rico, a la que se impuso por 94-57. Pero en semifinales, la selección que dirigía el viejo zorro plateado, Aleksandr Gomelski, tuvo que vérselas con la selección de Estados Unidos, a la que consiguió doblegar por 82-76, en un partido dominado claramente por los soviéticos.

Se presentaba una final apasionante entre las dos mejores selecciones europeas del momento.

Ambos seleccionadores sacaron de inicio sus mejores quintetos. Por parte de la URSS Aleksandr Gomelski puso en liza a Tiit Sokk, Valdemaras Chomicius, Sarunas Marciulionis, Aleksandr Volkov y Arvydas Sabonis.

Mientras que Dusan Ivkovic comenzaría el partido con Drazen Petrovic, Danko Cvjeticanin, Zarko Paspalj, Dino Radja y Vlade Divac.

Los primeros minutos de partido son bastante imprecisos, con ambos equipos perdiendo balones tontamente. Con una Yugoslavia que desde el primer momento quería correr y hacer transiciones rápidas, siempre comandadas por Drazen Petrovic. Y una URSS con un baloncesto más estático, y con Valdemaras Chomicius con la clara consigna de estar pegado a Petrovic en defensa.

URS - Yugoslavia Seul 1988_jpgAleksandr Gomelski tuvo que pedir un tiempo muerto a los 3 minutos de partido porque su equipo todavía estaba ausente del mismo. Yugoslavia estaba más concentrado que los soviéticos en esos primeros minutos de partido, y de ahí que el marcador reflejara un 0-6 en esos primeros 3 minutos.

Tuvo que ser Sarunas Marciulionis quien con un triple espabilara a su equipo, un equipo soviético en el que Sabonis estaba gananado claramente la partida a los pívots balcánicos con su intimidación.

El tiempo muerto le vino muy bien a la URSS, que comandada por Marciulionis se metió rápidamente en dinámica de partido. El escolta soviético estaba siendo el claro baluarte ofensivo de la URSS, y con más motivo aún ya que Sabonis debido a las faltas personales tuvo que irse al banquillo dejando su puesto a Aleksandr Belosteny.

Yugoslavia estaba jugando muy centrada y muy seria. Drazen Petrovic estaba empezando a ser desequilibrante, y ni la defensa de Chomicius sobre el era suficiente para pararle. El equipo de Dusan Ivkovic cogió rápidamente ventaja en el marcador. Su defensa estaba siendo perfecta, y Petrovic estaba llevando el partido a donde el quería.

Gomelski no veía nada claro el partido para su equipo. El viejo zorro plateado rotaba su banquillo para ver si la desventaja que tenía su equipo conseguía rebajarse. Con un Sabonis desaparecido y con 3 faltas, y con el resto del equipo sin apenas aportar nada en ataque, Yugoslavia cogió una ventaja de 8 puntos (16-24) a falta de seis minutos para el descanso.

Fue tras un tiempo muerto de Gomelski cuando Sabonis empezó a despertar de su letargo. En defensa estaba siendo infranquebale para Divac, Vrankovic y Radja, y en ataque estaba empezando a ver el aro con facilidad.

El conjunto soviético a base de carácter conseguía acercarse poco a poco en el marcador. Los tiros libres hacían que se produjese este hecho, ya que había poco juego y bastantes faltas.

A falta de 1 minuto para el descanso, la URSS consuma su remontada. Marciulionis y Kurtinaitis -que hasta ese momento solo había anotado desde la línea de personal- pusieron cinco puntos arriba (31-26) a su equipo gracias a dos triples en ese último minuto.

Con una canasta de Zeljko Obradovic en el último segundo de la primera parte se llegó al descanso de esta final con ventaja de la URSS por 31-28.

La segunda parte comienza como terminó la primera, con Marciulionis haciendo un roto a la defensa yugoslava y con Sabonis que ya estaba empezando a ser decisivo y clarísimamente dominante en ambas zonas.

Yugoslavia no podía parar el vendaval soviético, solo Petrovic era el único que intentaba que los rusos no sentenciaran la final.

La URSS se estaba encontrando muy muy cómoda en esta segunda parte, con un Marciulionis que estaba dando un clinic de jugar a baloncesto y con un Sabonis que ahora si estaba siendo desequilibrante, y apoyados en una defensa fantástica.

Pero Drazen Petrovic se resistía a la rendición de su equipo tan pronto. El genio de Sibenik se echó el equipo a sus espaldas y sus canastas hacían que Yugoslavia se colocara solo a 5 de los rusos (46-51) con la mitad de la segunda parte por jugar. Dusan Ivkovic ordenó a su equipo una defensa zonal, pero no le sirvió de nada. Los soviéticos la estaban atacando fenomenalmente bien, con un Arvydas Sabonis que estaba decidiendo la final para su equipo frente a un Drazen Petrovic que se resistía a tirar la toalla.

A 4 minutos del final, y con el partido moviéndose en una diferencia de 5-7 puntos para los soviéticos, apareció en escena un actor inesperado; Sergei Tarakanov.

El veterano jugador soviético con 6 puntos consecutivos y 1 robo de balón despegó definitivamente a su equipo a 4 minutos del final poniéndolo 13 puntos arriba (68-55).

Tony Kukoc tuvo la oportunidad de volver a poner emoción en el partido, pero falló dos triples completamente solo que podían haber devuelto la igualdad en el marcador en estos instantes finales.

Con Sabonis y Tarakanov decidiendo la final para los soviéticos, los últimos tres minutos de partido sirvieron para que la URSS mantuviera su ventaja final jugando prácticamente a las cuatro esquinas.

Al final del partido se llegó con 76-63 para el equipo de Aleksandr Gomelski, en un grandísimo partido de su equipo, liderados por un Marciulionis y un Sabonis que estuvieron imperiales.

Esta final y estos JJ.OO. sirvieron para encumbrar aún más a la URSS y a Yugoslavia como mejores selecciones europeas -junto con la Grecia de Gallis- de aquella época. Una generación de la URRS que con esta medalla de oro llegaba a la cima y conseguía por fin un gran torneo a nivel mundial, y una generación yugoslava muy joven y con mucho que decir en los años posteriores.

Siempre nos quedará en la memoria el haber visto a estas dos selecciones jugar, con jugadores con una calidad exquisita.

BASKETBALL TEAM USSR GOLD

 

URSS 76: Tiit Sokk (5), Valdemaras Chomicius (7), Sarunas Marciulionis (21), Aleksandr Volkov (7), Arvydas Sabonis (18) -cinco inicial- Aleksandr Belosteny (1), Rimas Kurtinaitis (7), Sergei Tarakanov (8), Igor Miglinieks (-), Valery Tikhonenko (-), Victor Pankrashkin (-), Valery Goborov (-).

YUGOSLAVIA 63: Drazen Petrovic (24), Danko Cvjeticanin (4), Zarko Paspalj (8), Dino Radja (4), Vlade Divac (11) –cinco inicial- Zoran Cutura (0), Zeljko Obradovic (6), Stojan Vrankovic (3), Tony Kukoc (3), Zdravko Radulovic (-), Jure Zdov (-), Franjo Arapovic (-).

 

Abraham Rollán



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