REAL MADRID 73 – OLYMPIACOS 61. LA OCTAVA COPA DE EUROPA


gigantesSaludos amigos. Con motivo del quincuagésimo cumpleaños de Arvydas Sabonis, recordamos la final de la Copa de Europa de 1995 entre el Real Madrid y el Olympiacos del Pireo. La octava, y hasta la fecha última Copa de Europa del equipo blanco.

Después de que el Limoges les apeara en semifinales en la Final Four de Atenas ’93, y de que en la temporada siguiente el Olympiacos precisamente, les eliminara en los cuartos de final, el Real Madrid no podía dejar escapar otra oportunidad más para proclamarse campeón de Europa. Para ello el equipo blanco se hizo con los servicios de Zeljko Obradovic, que había conseguido las dos últimas Euroligas con el Partizan de Belgrado y con el Joventut de Badalona, que llegaba sustituyendo a Clyfford Luyk. Con la contratación de Obradovic el objetivo para esa temporada era claro: Quedar campeón de Europa si o si. Ademas, con el aliciente de que la Final Four se disputaría en Zaragoza.

Después de completar un grupo brillante, el Real Madrid se deshizo sin problemas de la Cibona de Zagreb en los cuartos de final por un total de 2-0 en la eliminatoria. 78-82 en Zagreb, y 82-70 en Madrid.

Ya clasificado para la Final Four, el destino quiso que los blancos se enfrentaran de nuevo al Limoges en semifinales, en lo que sería la revancha de las semifinales dos años atrás, en donde el conjunto francés eliminó al merengue.

La historia fue muy diferente esta vez. Un gran Arvydas Sabonis, y una sensacional defensa de Ismael Santos sobre Michael Young, estrella del equipo galo, daban al Real Madrid la victoria por 62-49 y les clasificaban para jugar la final contra un Olympiacos que había eliminado a Panathinaikos en un partido muy reñido que se resolvió gracias a un triple de Tomic en la última jugada del partido. Y que se presentaba en Zaragoza con jugadores de talla mundial como Eddie Johnson o Alexander Volkov en sus filas.

El Real Madrid estaba muy concienciado de que esa final no se le podía escapar, y que tenían que salir a por todas para ganarla.

Para ello Zeljko Obradovic sacó como quinteto inicial el mismo que puso en liza contra el Limoges en semifinales, y que tan buen resultado le dio: José Miguel Antúnez de base, Ismael Santos de escolta, Javier García Coll de alero, Joe Arlauckas de Ala-Pívot, y el gran Arvydas Sabonis -el mejor pívot de la historia del baloncesto Europeo- de pívot.

Por su parte, el entrenador griego, el mítico Iannis Ioannidis puso en liza a: Tomic de base, Sigalas de escolta, Eddie Johnson de alero, Volkov de Ala-Pívot y Fassoulas de Pívot.

El duelo en la pintura entre Arlauckas y Sabonis contra Volkov y Fassoulas se preveía apasionante.

El Real Madrid desde el principio del partido quiso poner tierra de por medio… y vaya si lo hizo. Un Real Madrid fenomenalmente bien en ataque puso las cosas claras nada más empezar, y a las 5 minutos de partido ya dominaba por 12-4, superando con pasmosa facilidad la defensa individual planteada por el equipo heleno. El equipo blanco en ataque estaba con las ideas muy claras y sabiendo lo que hacer en cada jugada, especialmente un Sabonis que estaba imperial, adueñándose de ambas zonas, y pasando por encima de Fassoulas clarísimamente. Además, Isma Santos estaba empezando a sacar de quicio a Eddie Johnson con su defensa agobiante, así solo se explica que la estrella norteamericana llevara 1/4 en lanzamientos a canasta en ese momento.

Ioannidis, viendo que su equipo estaba siendo pasado por encima, movió ficha y metió en pista a Bakatsias y Tarlac en sustitución de Tomic y Fassoulas para ver si las tornas se giraban. Y los cambios parecieron funcionarle al equipo griego, ya que su defensa empezó a ser más agresiva sobre los blancos, y en ataque consiguieron rebajar la desventaja hasta los 4 puntos. Pero Eddie Johnson -un millón y medio de dólares fue su ficha esa temporada-  que se estaba sintiendo impotente ante el marcaje al que le estaba sometiendo Ismael Santos cometió una falta anti-deportiva infantil sobre el propio Santos que le costó a su equipo 4 puntos, y que volvían a disparar al Real Madrid hasta los 12 puntos de ventaja (20-8) con un Sabonis sublime, que aparte de anotar estaba reboteando y haciendo jugar a sus compañeros, siendo el claro protagonista del encuentro hasta ese momento.

Con el Real Madrid volviéndose a escapar en el marcador, Ioannidis se vio obligado a pedir tiempo muerto para parar el vendaval merengue. Y en su primera jugada después del tiempo Tomic anotaba un triple, y de paso maquillaba algo el porcentaje del equipo griego en tiros de campo, que estaba siendo paupérrimo (4/17).

El equipo griego en lo único que estaba superando al Real Madrid era en el rebote de ataque, donde el conjunto blanco tenía serios problemas a la hora de cerrarlo. Precisamente gracias a dos rebotes ofensivos, Sigalas y Tarlac anotaban en sendas jugadas acercando al equipo griego a 8 puntos (23-15), lo que obligó a Zeljko Obradovic a solicitar tiempo muerto viendo la relajación de su equipo, sobre todo en defensa. Y de paso introdujo en pista a Pep Cargol en sustitución de Javi García Coll.

Tras el tiempo muerto la mejor noticia para el Real Madrid fue que Arlauckas -que hasta ese momento llevaba 1/8 en tiros- empezó a despertar anotando 4 puntos consecutivos para su equipo, que mantenían la diferencia de 7 puntos a favor del Real Madrid a falta de 4:30 para el descanso (27-20).

El Real Madrid había espabilado tras el tiempo muerto anterior. La defensa estaba siendo mucho más activa, estaban mucho mejor en el aspecto reboteador, y en ataque un Sabonis auténticamente colosal, con 5 puntos consecutivos y redondeando un parcial de 7-1 a favor de su equipo, hacía que la diferencia en el marcador aumentara a favor del equipo de Concha Espina.

A falta de 2:50 para el descanso se produjo una noticia preocupante para el Real Madrid. Sabonis -que estaba aniquilando literalmente a Olympiacos- cometía su tercera falta personal que le obligaba a marcharse al banquillo, entrando en su lugar un Antonio Martín que tenía que demostrar que estaba perfectamente capacitado para un partido de tal trascendencia.

De ahí al descanso la diferencia de 9-11 puntos se mantuvo a favor de un Real Madrid que realizó una fenomenal primera parte dejando el partido muy encarrilado al descanso (38-28) con un Arvydas Sabonis auténticamente imparable.

Obradovic, viendo que su gran estrella estaba con 3 faltas personales y que la ventaja del Real Madrid era tranquilizadora, decidió no sacarle de inicio en la segunda parte reservándole para los momentos decisivos de la final. Antonio Martín fue el que ocupó su lugar, siendo precisamente el propio Martín el que anotara la primera canasta de la segunda mitad.

El pívot madrileño estaba jugando unos minutos fantásticos y cumpliendo a la perfección con la labor que le había encomendado Obradovic. 6 puntos suyos y 4 de un gran Arlauckas, que había empezado muy enchufado esta segunda parte, mantenían las diferencias de 10-12 puntos a favor de un Real Madrid que no estaba echando de menos la ausencia del príncipe lituano.

Olympiacos seguía con su ataque atascadísimo, sin encontrar la tecla que solucionara aquello. Eddie Johnson estaba desaparecido en combate gracias a la fantástica defensa a la que le estaba sometiendo Ismael Santos, Volkov aparecía muy esporádicamente, y Fassoulas estaba siendo un juguete en manos de los pívots madridistas. En cambio su defensa estaba siendo más agresiva sobre el conjunto blanco. Circunstancia que hizo que en la mayoría de las jugadas se cargaran de faltas personales.

En el minuto 7 de la segunda parte, con 48-38 para el equipo blanco, Obradovic volvió a meter en pista a Sabonis viendo que el ataque de su equipo se había colapsado en las últimas jugadas. Tambien metió en pista por primera vez en el partido a José Lasa en sustitución de Antúnez. Pero el zar lituano duró poco en pista ya que cometió su 4ª falta personal y Obradovic se vio obligado a relegarle de nuevo al banquillo.

Olympiacos seguía con una defensa individual muy agobiante sobre un Real Madrid que estaba teniendo problemas para atacarla -4 puntos en 6 minutos-. Afortunadamente para el equipo merengue, en ataque los griegos estaban completamente espesos e impotentes. Apareciendo solo en muy contadas ocasiones, y casi siempre de la mano de un Nakic que estaba realizando unos buenos minutos en esta segunda mitad. Pero con el lastre del pésimo partido que estaba realizando Eddie Johnson, que hasta ese momento llevaba una serie paupérrima de 2/12 en tiros de campo. Lo único positivo hasta ese momento para el conjunto del Pireo eran los 17 rebotes de ataque que había capturado.

Viendo que el ataque madridista seguía atascado, Obradovic solicitó tiempo muerto a falta de 5 minutos para el final de partido, y aprovechó para devolver a la pista a Sabonis y a Antúnez.

El príncipe lituano, como era de esperar, se hizo notar en el ataque madridista. Gracias a 4 puntos suyos y 2 de un Arlauckas mucho más enchufado que en la primera mitad, el Real Madrid volvía a coger 11 puntos de ventaja a falta de 4 minutos para el final (58-47) ante un equipo griego que seguía con una impotencia descomunal en ataque, y con jugadores como Fassoulas que no estaban aportando absolutamente nada. Más que sumar lo que estaban haciendo era restar.

De ahí al final del partido el equipo griego se dedicó a hacer faltas personales obligando a ir al Real Madrid a la línea de tiros libres, en donde estuvo infalible.

Esos minutos nos dejaron una asistencia sublime de Sabonis -una de tantas- culminada en mate por Arlauckas y que hacía vibrar a la parroquia blanca que ya no podía contenerse, empezando a gritar el “Campeones, Campeones” a falta de minuto y medio para el final del partido.

El Real Madrid, viendo que el partido ya no se le escapaba, se dedicó a jugar a las 4 esquinas en el último minuto de un partido que dominó desde el principio ante un equipo griego que pagó muy caro el horrendo partido de jugadores como Eddie Johnson o Fassoulas.

Con la última canasta de Cargol finalizaba un encuentro que daba al Real Madrid su 8ª, y hasta la fecha última Copa de Europa. Un equipo que aprendió la durísima lección a la que le sometió el Limoges en la Final Four de 1993 con un juego de alambradas y trincheras. Y liderados por un Arvydas Sabonis imperial, demostrando una vez más por qué es el mejor pívot de la historia del baloncesto europeo, volvía a reinar en Europa 15 años después.

Zeljko Obradovic conseguía en ese momento su tercera Euroliga consecutiva. En tres años el entrenador Serbio consiguió tres Euroligas consecutivas con tres equipos diferentes. Empezando a demostrar lo que hoy en día es una realidad: Que es uno de los mejores entrenadores europeos de la historia.

Los Sabonis, Arlauckas, Santos, Cargol, Antúnez, etc. consiguieron lo que gente como Fernando Martín, Delibasic, Romay o Iturriaga no pudieron conseguir, que fue llevar a las vitrinas del Real Madrid la Copa de Europa. Y un hombre como Mariano Jaquotot, un hombre que fue capaz de llevar al Real Madrid a jugadores como Drazen Petrovic, Arvydas Sabonis o Rimas Kurtinaitis, y que fue la persona que diseñó este equipazo que tantas alegrías dio a los seguidores blancos, desgraciadamente no pudo verlo levantar el máximo trofeo continental, que era lo que más había deseado, al fallecer un 15 de Agosto de 1994 víctima de un cáncer.

Con este título el Real Madrid ponía la guinda a 3 temporadas en las que fue el claro dominador en España, pero que no tuvo la misma suerte en la máxima competición europea.

Con este título el Real Madrid volvía al lugar que nunca debió abandonar.

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REAL MADRID 73: Jose Miguel Antúnez (12), Ismael Santos (7), Javier García Coll (2), Joe Arlauckas (16), Arvydas Sabonis (23) -cinco inicial- Pep Cargol (6), Antonio Martín (6), José Lasa (1), Chechu Biriukov (-), Martín Ferrer (-).

OLYMPIACOS 61: Milan Tomic (3), Giorgos Sigalas (10), Eddie Johnson (9), Aleksandr Volkov (13), Panagiotis Fassoulas (2) -cinco inicial- Dragan Tarlac (7), Efthimis Bakatsias (2), Franko Nakic (15), Argiris Kambouris (-), Giorgos Stamatis (-).

Abraham Rollán.


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