Miami Heat 99 – Indiana Pacers 87. Viejas historias.


 

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Empezó muy bien Indiana leyendo sus opciones cerca de canasta y castigando la desidia mostrada por la defensa de los Heat en el primer cuarto. No parecía que Miami hubiera afrontado el tercer partido con la intensidad necesaria. Eso indicaba, al menos, el número de balones perdidos, pérdidas a cada cual más inocente, impropias en cualquier caso de los vigentes campeones. Catorce puntos sumaron los de Florida en doce minutos. Malos presagios. A priori.

Fue entonces, a partir del segundo cuarto, cuando el partido dio un vuelco hasta convertirse en una especie de parábola que encierra en su interior mensajes para reflexionar. Como si se tratara de Las Mil y una Noches, Lebron James y su séquito se sacaron de la manga aquellas viejas historias que la tradición oral del baloncesto ha mantenido vivas durante décadas y se las contaron, todas juntas, a los chicos de los Pacers.

1. Los ataques ganan partidos y las defensas campeonatos. No por manida pierde esta frase su vigencia y pasa a convertirse en un tópico. No, su actualidad quedó patente anoche tras la conclusión del primer cuarto cuando Miami empezó a sellar los caminos al aro, las líneas de pase, los lanzamientos abiertos,… Fue tal el despliegue físico, la comunicación entre los jugadores y la calidad en la ejecución de las ayudas que todo lo que sobrevino por parte de Indiana fueron pérdidas y malas decisiones.

2. Las estrellas terminan resolviendo. Y por estrella no me refiero a buenos jugadores pues de éstos tiene muchos Indiana. Por estrella me refiero a un jugador capaz de crearse tiros y generar juego para los compañeros en los momentos más calientes de un partido, una eliminatoria o un campeonato. Las estrellas anoche vestían de blanco y su fulgor dejó cegados a los Hibbert, George y Stephenson de turno, esos cuerpos celestes que sólo pueden ser observados desde la tierra cuando se alejan de la presencia de esas iluminarias. Lebron y Wade le dieron la vuelta al encuentro en el tercer período y supieron entregarle el protagonismo a Ray Allen en el cuarto y último.

3. Ray Allen sigue siendo el mayor asesino de la liga desde el perímetro. En la NBA actual hay tiradores más rápidos y certeros, pero ninguno con el don de la oportunidad del “34” de los Heat. Tras su paso por Boston Allen, además de una mecánica perfecta, posee el instinto ganador necesario para anotar los tiros importantes. No se engañen, el desenlace del tercer partido, aunque sea de justicia tener en cuenta todo lo dicho anteriormente, lo determinan los cuatro triples de Allen.

Pues bien, el partido nos dejó muchas enseñanzas y el camino expedito para que Miami alcance por cuarto año consecutivo las finales de la NBA. Huele a reedición de las del año pasado. A menos que Indiana quiera contarnos una nueva historia. 

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