El Maccabi remonta apelando a la fe y gana al CSKA Moscú


El baloncesto es un deporte impredecible. Todo lo construido a lo largo de un partido puede cambiar en cuestión de segundos y, quien era favorito antes del inicio de un encuentro, puede verse al final del mismo con el marcador en contra y el partido perdido. Así, el a priori poderoso y millonario CSKA de Moscú caía ante el Maccabi Tel Avi en un encuentro donde el equipo israelí mostró mucha más alma y ganas de llevarse el partido que el equipo ruso.

Un equipo moscovita que volvía a revivir los fantasmas de hace dos años , cuando aún con todo a su favor, perdió en los últimos segundos la Euroliga que se terminó llevando el Olympiacos, con una canasta sobre la bocina de Printezis.

Al inicio del encuentro parecía muy difícil que el CSKA volviera a revivir aquellos lejanos malos momentos. Los rusos desde el primer cuarto crearon un sólido muro que era muy difícil de romper por parte del equipo israelí. El equipo ruso tenía muy claro como tenía que jugar para llevarse el partido. Messina sacó un quinteto inicial con Kaun, Vorontsevich y Khryapa y así, dependiendo de sus torres, pronto empezó a dominar el partido. Kaun lograba en apenas cinco minutos 10 puntos, 3 rebotes y 1 tapón, sin que su defensor, Tyus fuera capaz de pararlo. El Maccabi intentaba basar su juego en una buena defensa y en rápidos contra ataques pero el dominio ruso del rebote así como la actuación de Kaun motivaron que el marcador fuera de 12-6 en el minuto 5. Pronto el técnico del equipo israelí tuvo que recurrir al armamento pesado y sacar a la pista a Sofoklis Schortsanitis dejando de lado su idea inicial de jugar con bajitos para tratar de contrarrestar el juego interior ruso con la salida del griego.

Schortsanitis cambió el rumbo del partido, cortando la escapada inicial de los rusos con cuatro puntos consecutivos ante un impotente Hines que no podía pararlo. Un dos más uno de Hickman sirvió para que los rusos encajaran un parcial de 0-8 y que permitió que el Maccabi aguantara el tipo hasta el inicio del segundo cuarto.

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Fuente: Eurolige.net

Los rusos pronto volvieron a adquirir el timón del partido; por parte del Maccabi, y con unos desaparecidos Hickman y Smith, solo Blu mantenía el trabajo iniciado por Schortsanitis. El CSKA no solo dominaba el tempo del partido sino también el rebote. Al descanso, la estadística reboteadora de Kaun era de 8 rebotes, por tan solo 4 que sumaban todos los pívots del Maccabi; entre los dos equipos la diferencia reboteadora era de 23-13 para el equipo entrenado por Messina.
Teodosic manejaba los tempos del partido y faltando 11 minutos para el término del partido el Maccabi perdía por 15 puntos, 55-40. Durante los tres primeros cuartos el equipo entrenado por Messina iba dominando el partido sin aparente dificultad, dominando los tableros y aplastando con autoridad cualquier acercamiento por parte israelí.
Cuando parecía todo perdido, y con muchísima fe, el Maccabi se lanzó en pos de la remontada; así, dos triples de Hickman y Blu propiciaron que hicieran aparición los fantasmas de la final del 2012.

Tyrece Rice atacó la debilidad defensiva de Milos Teodosic, que, con una penetración, colocaba a su equipo a solo 3 puntos de los rusos, 62-59. Tyus anotaba en respuesta a una canasta de Krstic, 64-61, y Weems, reviviendo los fantasmas antes nombrados, al fallar un tiro libro dejaba el marcador en 65-61.

El intercambio de golpes entre uno y otro equipo adquirió relevancia con el triple anotado por Blu a falta de 12 segundos, 67-66. Para entonces, la afición israelí, en mayor número en las gradas que la rusa, empezaba a encender bengalas, siendo conscientes que la remontada era posible.

Un balón perdido por parte de Khryapa, ante la presión de la defensa israelí, propició que Blu iniciara un contraataque y que Tyrese Rice, superando con facilidad a Teodosic, anotara una bandeja que metía a su equipo en la final ante la impotencia de los rusos. Weems asumió la responsabilidad del último tiro pero no lo pudo anotar.
Por tercera vez consecutiva el equipo ruso, más poderoso en cuanto a plantilla y presupuesto que el resto de equipos, ha vuelto a fallar, demostrando que un equipo es mucho más que juntar talentos, ya que, en este deporte tan bello e impredecible como es el baloncesto, a veces la fe se impone.

Veremos si el Maccabi, justo finalista, es capaz de superar al favorito Real Madrid en la Final. No sería la primera, ni será la última vez, que el tapado y a priori cenicienta de una competición es capaz de ganarlo ante el asombro de equipos mucho más poderosos.

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Fuente: Eurolige.net

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