Real Madrid. Un título en una décima de segundo


Real Madrid. Un título en una décima de segundo

Llegó febrero y con él la disputa del primer título de la temporada. En el segundo fin de semana del mes se disputó en Málaga la Copa del Rey de 2014 y pese a que Real Madrid y Barcelona llegaron a la final casi sin despeinarse, esta volvió a demostrar que el formato de esta competición es un grandísimo acierto, con un partido que se resolvió en la última décima. 

Antes, el Madrid abrió el mes visitando la cancha del colista y ya casi desahuciado a estas alturas de temporada CB Valladolid. En otro tiempo uno de los equipos más atractivos del panorama nacional, en la actualidad se encuentra en una profunda crisis económica y con un futuro muy incierto. 

Con solo dos victorias en lo que iba de temporada, sin embargo el Valladolid plantó cara al Real Madrid durante los tres primeros cuartos del partido, ganado incluso el segundo cuarto para llegar al descanso solo 3 puntos abajo, 49-52 y cayendo finalmente por 83-105. Buen partido de los vallisoletanos, que es uno de los pocos equipos esta temporada que puede presumir de haberle hecho más de 80 puntos a la defensa blanca. Pablo Laso, por su parte, dio descanso a Niko Mirotic, que llevaba varias semanas emitiendo señales de agotamiento. 

Con esta victoria el equipo blanco ampliaba su racha de victorias desde el inicio de liga a 18 y se mantenía invicto en España a pocos días del comienzo de la Copa del Rey. 

Y el jueves 6 de febrero el Madrid abrió el fuego en la 78ª edición de la Copa del Rey, enfrentándose a un rival habitualmente incómodo para él, como es el Herbalife Gran Canaria, pero al que no dio ninguna opción desde el salto inicial. 

Chacho Granca 

Amparado en una magnífica defensa, el Real Madrid se exhibió ante los canarios desde el inicio, volviendo a mostrar el juego eléctrico que esta temporada le ha servido para destrozar un rival tras otro. 19-9 y 22-11 fueron los parciales de los dos primeros cuartos, que daban como resultado un 41-20 al descanso que era fiel reflejo de lo acontecido en los primeros 20 minutos. El espectacular trabajo defensivo blanco destruyó completamente el ataque canario y solo Tavares se salvó de la quema. 

En la segunda parte el Madrid bajó algo el pistón, lo que permitió al Gran Canaria al menos poder competir durante esos últimos 20 minutos. Sin embargo, cuando el rival logró ponerse 16 puntos abajo al comienzo del último cuarto, un nuevo tirón blanco llevó la diferencia por encima de los 30 puntos, reducidos al final al 83-60 con el que acabó el partido. 

Los doce integrantes de la plantilla anotaron en un partido en el que destacaron Felipe Reyes y Niko Mirotic y sobre todo un Rudy Fernández omnipresente en defensa y en ataque. 

El sábado 8 de febrero el Madrid disputó la primera semifinal del torneo frente al CAI Zaragoza, que había dado la sorpresa el jueves al eliminar al anfitrión. Si en el partido de liga disputado en Zaragoza el Madrid había tenido muchos problemas para derrotar al CAI, en Copa todo fue muy distinto. 

El CAI realizó un magnífico primer cuarto, buscando a Shermadini en ataque y defendiendo muy bien y sin embargo al final de los primeros 10 minutos se encontraba 7 puntos abajo, 22-15. Necesitaban los zaragozanos hacer algo más si no querían quedar fuera del partido en el segundo cuarto, pero el Madrid no lo permitió.

Felipe CAI 

De nuevo luciendo una defensa espectacular que forzó hasta 22 pérdidas de balón del rival y le obligó a tirar de lejos con un pésimo porcentaje (2 canastas de 17 intentos para un 12% de acierto en el triple) el Madrid apabulló a su rival hasta el 98-66, ofreciendo de nuevo grandes momentos de espectáculo. Gran actuación del conjunto, especialmente de Sergio Rodríguez y de nuevo de Rudy, Niko Mirotic y Reyes. En el CAI Zaragoza, solo Shermadini plantó cara, evidenciando los problemas que está teniendo el Madrid durante toda la temporada para defender a pívots grandes. Sin embargo, fue un islote en el océano y poco pudo hacer el georgiano para sostener a su equipo. 

Y el domingo 9 se celebró la gran final. Cuarta entre los dos grandes de la liga en los últimos cinco años y quinta consecutiva para el FC Barcelona. Si ni en la Supercopa ni en el partido de liga el Madrid había dado opciones a su rival, en esta ocasión el Barcelona sí supo llevar al Madrid a su terreno, enredándole en un partido táctico donde los blancos no se encuentran nada cómodos. 

RM Barcelona 

Amparados en una gran defensa, los azulgranas impedían al Madrid salir en transición y en ataque estático dificultaban constantemente la circulación de balón, robando muchos balones que les permitían anotar con facilidad. No tenían problemas tampoco en cometer faltas para romper el juego del Madrid y así sobre todo el segundo cuarto se hizo eterno. En ataque por su parte, se limitaban a mantener el orden y buscar constantemente el pick and roll central con Tomic, jugada que crea muchísimos problemas al Madrid. El 17-16 a favor del Barcelona en el primer cuarto se convertía en un 42-38 al descanso, con los azulgranas dominando el ritmo de juego. 

En el tercer cuarto, con la entrada de Draper, el panorama cambió radicalmente. Con el de Baltimore dirigiendo la defensa y Slaughter sujetando a Tomic, fue el Barcelona el que empezó a tener problemas en ataque al cerrársele la vía del bloqueo y continuación central. El Madrid pudo empezar a correr y tras dos triples de Rudy y Draper lograba ponerse cuatro puntos arriba. Con el Barcelona contra las cuerdas por primera vez en el partido, Huertas asumió la responsabilidad en ataque y al final del cuarto el marcador era de 59-60 a favor del Real Madrid. La sensación era que el partido había cambiado de dueño y era ahora el Madrid el que empezaba a controlar la situación, reduciendo las pérdidas de balón y empezando a morder en defensa. Por su parte el Barcelona ya mostraba alarmantemente bajos porcentajes de tiro libre y triple que podían suponerle una losa en caso de llegar a un final apretado. 

Mirotic Tomic 

El último cuarto empezó con el Barcelona desorientado cometiendo constantes personales mientras el Madrid no sabía aprovechar para abrir brecha, seleccionando muy mal los tiros. En estos parámetros se movía el partido hasta que Nikola Mirotic asumió el mando de las operaciones y con una canasta cuando se consumía la posesión de su equipo seguida poco más tarde por un tapón a Ante Tomic y un triple desde la esquina ponía a su equipo siete puntos arriba, 64-71 con dos minutos por jugarse. Todo parecía decidido por entonces, pero aún quedaba el desenlace del drama, propiciado por un pésimo último minuto del Real Madrid, algo extraño hasta ahora esta temporada. Un triple de Oleson ponía al Barça a 4 puntos con un minuto por jugarse (71-75). 

Fue entonces cuando el trío arbitral decidió sumarse a la fiesta, convirtiendo una clara falta en defensa de Joey Dorsey en la quinta personal de Felipe Reyes. El americano falla los dos tiros libres (12 tiros libres fallaría el Barcelona en total) pero Oleson se hace con el rebote y Huertas pone a su equipo a una canasta, 73-75. Con 23 segundos por jugarse, Laso pide tiempo muerto y a la vuelta, Sergio Rodríguez pierde incomprensiblemente el balón. 

El contraataque posterior finaliza con un 2+1 para Oleson tras el error de Bourousis que comete una falta inoportuna para su equipo. Oleson pone a su equipo un punto arriba, 76-75 y el Madrid saca de fondo con 8,8 segundos por jugar. Sergio Rodríguez sube el balón agobiado por la defensa de Sada  y sobre la línea de personal Sada recibe además la ayuda de Papanikolau, que al ir hacia el Chacho deja suelto a Sergio Llull. En el aire y casi al borde de la pérdida de balón, Sergio Rodríguez ve a Llull y consigue darle el balón. 

El lanzamiento posterior de Llull ya es historia del madridismo y del baloncesto español. 

Con una décima por jugarse, el balón entra limpio y el Madrid gana 76-77 una de las finales de Copa más emocionantes de la historia de esta competición. 

 

Niko Mirotic jugó un partido soberbio, siendo nombrado MVP del torneo. El trabajo defensivo de Draper y Slaughter fue fundamental en el partido y Rudy Fernández volvió a ejercer de líder cuando peor estaban las cosas para los blancos. Por el contrario, Sergio Rodríguez de nuevo se mostró incómodo en este tipo de partidos y Bourousis evidenció su mal estado de forma. Sergio Llull estuvo gris en ataque hasta el último segundo pero realizó un fenomenal trabajo defensivo sobre Navarro, al que borró absolutamente del partido. 

El Madrid se proclamaba campeón de Copa por vigésimo cuarta vez en su historia y refrendaba con un título su gran nivel de juego en la primera mitad de la temporada. Inyección de moral sin duda de cara a la segunda mitad del curso, pero a la vez toque de atención sobre los problemas del equipo ante partidos tácticos y frente a equipos con pívots grandes. Problemas que deberán solucionarse o al menos paliarse para no sufrir en la fase decisiva del año. 

Tras las celebraciones, el Madrid volvía al trabajo con un partido realmente peligroso: visita a Krasnodar para enfrentarse al Lokomotiv Kuban con la intención de mantenerse al frente del grupo de Euroliga. El Lokomotiv tiene una muy buena plantilla liderada por Mantas Kalnietis, sin duda uno de los mejores bases del continente y es un conjunto muy complicado, especialmente en su pista. El Madrid afrontaba un desplazamiento largo y con poco tiempo para preparar el partido tras el ajetreo tras la Copa. 

Y esto se notó en el primer cuarto, donde el Madrid salió despistado y fue barrido de inicio por los rusos: 18-6 en el minuto 6, con Kalnietis dirigiendo perfectamente las operaciones del equipo local. Sin embargo, poco a poco, de la mano de Mirotic y Sergio Rodríguez, el Madrid se fue metiendo en el partido hasta llegar al final del primer cuarto solo 5 puntos abajo, 23-18. 

En el segundo cuarto, con la entrada en pista de Salah Mejri y con el Chacho empezando a controlar la situación, el Madrid daría la vuelta al partido. Así, pasados 17 minutos de partido el Madrid lograba empatar a 32 y ponerse por delante en la siguiente jugada, para irse al descanso 4 puntos arriba, 36-40 tras un excelente trabajo de Mejri en los dos aros. 

En el tercer cuarto, con la puesta en escena de Draper y el aumento de la presión defensiva, el Madrid estuvo a punto de romper el partido, 38-47 en el minuto 23, pero los rusos se rehicieron para empatar a 53 a un minuto del final del cuarto, que finalmente concluiría en tablas (18-18) y 54-58 para el equipo español. 

Llull Lokomotiv 

El último cuarto se inició de nuevo con la defensa blanca ahogando al Lokomotiv, lo que se tradujo en el despegue rápido del equipo madridista, que logró estirar la ventaja hasta los 11 puntos, 60-71, a 6 minutos del final. El partido parecía decidido, pero el Lokomotiv, como se ha dicho, es un conjunto muy peligroso y un parcial a su favor de 14-3 ponía el empate en el marcador a un minuto de la conclusión. El partido parecía cambiar de signo y los rusos aparecían ahora como favoritos al triunfo, pero, a diferencia de lo ocurrido en la final de Copa y tal y como venía sucediendo a lo largo de la temporada, el Madrid volvió a sacar a relucir su oficio en los instantes finales y, apretando en defensa, primero un robo de Rudy Fernández les daba el balón y en la siguiente jugada Mirotic adelantaba al Madrid (74-76). Con 35 segundos por jugar, un tapón de Bourousis liquidaba las opciones del Lokomotiv de empatar el partido y el Madrid consumía prácticamente entera su última posesión que concluía con una bandeja de Sergio Rodríguez, que decidía el vencedor, 74-78. 

Victoria muy trabajada en Rusia que permitía al equipo mantenerse empatado en la cabeza del grupo, con cinco victorias y una derrota, y además alejaba al Lokomotiv, que quedaba con 3 victorias y 3 derrotas. 

Sin apenas descanso, el Madrid viajaba a Vitoria para medirse a un Baskonia en evidente crisis de juego y resultados. Estaba por ver cómo podía afectar al equipo blanco, en cualquier caso, jugar en una cancha tradicionalmente muy complicada para él tras unos 7000 kilómetros de viaje en tres días. Sin embargo, tras una primera parte igualada, en la que el Madrid se movió al ritmo que marcaban Sergio Llull y Salah Mejri, el partido se hizo añicos en el tercer cuarto en el que el habitual incremento de la presión defensiva blanca desmontó al rival tras un parcial de 5-16 que dejó el marcador en 42-58, diferencia que ya sería definitiva hasta el 74-90 final. 

Salah Mejri respondió perfectamente al trabajo de frenar a Pleiss en el segundo cuarto, aportando además buenos minutos en ataque, mientras que Rudy Fernández mantuvo su línea de solidez de esta temporada y Sergio Llull prolongó un partido más su estado de gracia. Decimonovena victoria en liga y vigesimocuarto partido seguido ganado en España desde el inicio de la temporada. 

Por fin el viernes 21 de febrero el Madrid volvió al palacio de los Deportes tras todo el mes jugando fuera de casa y lo hizo para celebrar el título de Copa con un espectáculo soberbio. Con las bajas de Draper y Carroll, ambos fuera de combate por al menos un mes, el Madrid ofreció a sus aficionados un partido brillantísimo, que recordó a los primeros de la temporada. 

Slaughter 

Era la séptima jornada de la segunda fase de la Euroliga y el Madrid ya sabía que el Maccabi de Tel Aviv había sufrido una durísima victoria en Moscú (100-65) con lo que ganar dejaba al equipo segundo en solitario y además era conveniente hacerlo por cuantos más puntos mejor. Con el equipo rayando casi la perfección, se vivió una fiesta grande en el Palacio. Durante muchos minutos pareció que el Madrid superaría su mejor marca de esta temporada (los 111 puntos), algo que no se logró al tomarse los jugadores un respiro en los últimos cinco minutos, pero el marcador final de 108-72 no deja lugar a dudas sobre la exhibición blanca, cerrada con una espectacular jugada del tunecino Mejri al más puro estilo de Vlade Divac. 

 

El último partido del mes de febrero en la Liga Endesa para el Madrid se jugó el domingo 23 en Manresa. El 10-25 con el que acabó el primer cuarto dejó el partido sentenciado y de ahí al final el Madrid a medio gas mantuvo su ritmo de crucero de la temporada. Segundo partido consecutivo en el que Bourousis evidenció una mejoría en su estado físico y de nuevo exhibición de un Sergio Llull al que le sale todo. 

Rudy Manresa 

Con la victoria en Manresa por 69-92, el Madrid alcanzaba las 20 victorias en otros tantos partidos en Liga, estirando a 26-0 la marca de partidos jugados en competición nacional esta temporada. 

Tras una semana de especulaciones sobre posibles fichajes ante las bajas por lesión de Carroll y Draper, el último partido del mes enfrentaba al Madrid en el palacio con el Partizan de Belgrado. El equipo entraba sin tensión en el partido lo que propiciaba un parcial de salida de 0-11 en contra que obligaba a Laso a parar el partido cuando no se llevaba ni la mitad del primer cuarto. A la vuelta, tres triples consecutivos y la mejora de la intensidad defensiva acercaban al Madrid, que lograba ponerse por primera vez por delante expirando el cuarto, 16-15. Un error infantil de Tepic daba al Madrid una jugada de 4 puntos, cerrada por el Chacho sobre la bocina y los blancos se iban al primer descanso 22-17. 

Ahí acabó la resistencia serbia. Con un Llull en estado de gracia, el Madrid destrozaba al rival en el segundo cuarto para irse a vestuarios 46-27 jugando a medio gas. De ahí al final del partido, el Madrid se dedicó a reservar fuerzas, controlando el marcador hasta el 80-57 final. Debutó el joven Jonathan Barreiro que además compartió pista con Alberto Martín y Dani Díez, lo que es sin duda un reconocimiento al gran trabajo de Alberto Angulo con la cantera blanca. 

Mes de febrero perfecto para el equipo blanco, que tras ganar de nuevo todos sus partidos, ya lleva una marca de 41 victorias y 1 derrota. Se ha distanciado un poco más del Valencia en liga, tras la derrota de los taronjas en Zaragoza, ha ganado la Copa del Rey y se mantiene empatado con el CSKA en la lucha por el primer puesto de su grupo de Euroliga, primer puesto que pasa a ocupar provisionalmente tras la victoria ante el Partizan, al tener un basket average global de +100 frente al +99 de los moscovitas. 

LLull euforia 

Aunque en este equipo tal vez resulte injusto destacar a un jugador por encima del resto, si ha habido un protagonista este mes de febrero ha sido Sergio Llull. Especialmente por su canasta final en la Copa del Rey, pero también porque ha firmado seguramente su mejor mes desde que forma parte de la plantilla del Real Madrid, siendo fundamental por ejemplo en un partido tan complicado como fue el de Krasnodar y concluyendo con estos números: 64% en tiros de 2 (25/39), 51% en triples (26/51), 16 puntos y 4 asistencias de media por partido. Tantas veces criticado, no siempre con razón, es de justicia terminar este resumen citando su gran momento de juego.

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