R.Madrid. La primera derrota y unos cuantos récords


Tras tres meses arrolladores, empezó el nuevo año el Real Madrid visitando la siempre complicada pista del Partizan de Belgrado, donde los cerca de 22.000 espectadores que se congregan para ver animar a su equipo crean un ambiente infernal para el visitante.

Bourossis victoria

No fue ni de lejos un buen partido del Real Madrid el jugado en Pionir, pero el conjunto blanco abandonó Belgrado con su vigesimosexta victoria de la temporada y la primera en el recién empezado Top 16 de la Euroliga. Está el Madrid encuadrado en el grupo a priori más sencillo, pero que ofrece una composición muy interesante, con partidos que son ya clásicos europeos (contra CSKA de Moscú, Maccabi de Tel-Aviv, el propio Partizan de Belgrado o Zalgiris Kaunas) más otros enfrentamientos contra equipos emergentes (El Lokomotiv Kuban de Krasnodar, el Galatasaray o el Bayern Munich del viejo conocido Svetislav Pesic). Era importante comenzar el Top 16 ganando y más fuera de casa para así ir teniendo un colchón que previniera de posibles sobresaltos y en ese sentido el conjunto cumplió con creces.

Tras un primer cuarto en el que el Real Madrid fue inalcanzable para los serbios y que terminó con un 17-29 que hacía presagiar otro paseo militar blanco, las rotaciones en el segundo cuarto no funcionaron y los de Belgrado se fueron poco a poco metiendo en el partido. Al descanso el marcador señalaba un 39-47 y terminando el tercer cuarto la ventaja era ya sólo de 6 puntos, 45-51. El Madrid había anotado 4 puntos en algo menos de siete minutos, una cifra absolutamente desconocida este año y que dejaba claro el malísimo cuarto que había hecho el equipo. Pero en ese instante Rudy Fernández decidió asumir el mando de las operaciones y guiaba al equipo hasta terminar el cuarto con un 49-58 tras los, probablemente, peores minutos del Real Madrid en lo que iba de temporada.  En el último cuarto los serbios aún lograron acercarse a seis puntos, pero tras un tiempo  muerto de Laso el equipo recuperó su buena defensa y se fue inexorablemente  a por la victoria por 64-80.

Mal partido en Belgrado, seguramente producto del cansancio que acumulaba el equipo y del ambiente que se vive en la sala Pionir. Se abusó muchísimo del triple (35 lanzamientos por solo 28 de dos puntos), con especialmente Sergio Llull y Jaycee Carroll muy desacertados. En un mal partido de Mirotic, brillaron Rudy Fernández y sobre todo Ioannis Bourorusis, que posiblemente firmó su mejor partido desde que llegó al Real Madrid.

Tras el viaje a Belgrado,  de nuevo a la carretera para visitar la cancha del CAI Zaragoza en un partido que se presumía complicado ante un muy buen equipo que este año se está mostrando algo irregular. Decidió Pablo Laso sacar de inicio a Salah Mejri como pívot titular, seguramente pensando en igualar los centímetros de Shermadini y de paso dar algo de descanso a Bourousis, pero la estrategia no le salió bien. Con un CAI Zaragoza liderado por el georgiano, el Madrid empezaba el partido a remolque y se veía obligado a jugar al ritmo que marcaban los de José Luis Abós. Con el partido muy igualado, el primer cuarto terminaba 19-20 para el Madrid y al descanso se llegaba con un 36-38. El equipo blanco daba señales de cansancio y el CAI Zaragoza jugaba un excelente partido. Tras la reanudación el partido siguió por la misma senda, con el CAI marcando el ritmo y el Madrid con problemas bajo el aro y en la dirección del juego. Así, el último cuarto se iniciaba con un empate a 54 en el marcador.

Slaughter mate

Sin embargo, los primeros síntomas de cansancio en el equipo zaragozano sirvieron para que el Madrid diera un tirón y cogiera una ventaja de siete puntos que resultaría ya insalvable para el CAI. Todavía conseguiría el equipo maño reducirla a tres puntos dentro de los dos últimos minutos, pero entonces surgió la figura de Felipe Reyes para sepultar las últimas esperanzas del CAI Zaragoza y dejar  el marcador en el 68-75 final.

En un partido en el que tan solo Rudy Fernández y Felipe Reyes brillaron el Madrid de Laso igualaba su marca de catorce victorias de la temporada pasada y se aprovechaba de la derrota del Barcelona en Vitoria para abrir aún más hueco con el conjunto catalán. Sin embargo, el equipo daba señales de cansancio tras un calendario en el último mes de competición en el que había estado muchos más días en la carretera que en casa.

El segundo partido del Top 16 de Euroliga se jugaba en casa contra el Galatasaray turco. Es este conjunto un equipo rocoso y tiene una plantilla ya muy experimentada en Europa, por lo que el encuentro a priori se presentaba interesante. El Madrid abría el partido arrollador, queriendo dejar claro desde el principio que no pensaba dejarse sorprender y rápidamente cogía una ventaja de 14-6 que parecía augurar una pesadilla para los turcos.

Pero entonces el equipo bajó los brazos en defensa y en un visto y no visto el Galatasaray le devolvía prácticamente el parcial para acabar el primer cuarto con un 20-19 para el equipo local. La defensa de la línea de tres hacía agua y ninguna de las estrellas del equipo era capaz de tirar del carro. Los turcos incluso se ponían por delante al comienzo del segundo cuarto, pero entre Jaycee Carroll y Sergio Rodríguez, renovado el día anterior hasta 2018, devolvían la ventaja al Madrid. Al descanso el Madrid se iba 12 puntos arriba, 45-33, tras haber pasado por varios minutos de bloqueo total en los dos aros, especialmente en defensa.

Era de esperar que el equipo no se dejara sorprender en la reanudación, pero retornaron los vicios del pasado que parecían olvidados esta temporada y los jugadores se dejaron ir absolutamente en defensa. Sin prestar ninguna atención ni al pick and roll ni al tiro exterior, la defensa blanca empezó a permitir de nuevo tiros fáciles de los rivales y el Galatasaray se puso de nuevo a rebufo del Madrid. La entrada en pista de Darden y Slaughter dio aire al Madrid que de nuevo amplió la ventaja hasta el 66-52. Ambos jugadores jugaron un gran partido y dejaron por un día su papel de secundarios para ser las estrellas.

Felipe espartaco

Pero en el último cuarto la defensa blanca fue una verbena y encajó hasta 32 puntos, la mayor parte de ellos desde la línea de tres. Pudo ser incluso peor, pues en el minuto 5 ya había recibido el Madrid 19 puntos. Al final, con Slaughter y Darden en pista de nuevo, el equipo pudo conservar los cuatro puntos de ventaja que le quedaban a tres minutos del final y se llevó la victoria por 89-84. 

Pésimo partido en defensa del Real Madrid que concedió muchísimos tiros fáciles a su rival como demuestran sus 14 triples encestados de 29 intentos. Partido muy malo de Llull, Rudy, Bourousis y Niko Mirotic y solo regular de Sergio Rodríguez, pues lo que hizo positivo en ataque luego lo estropeó con su mala defensa sobre Carlos Arroyo. En cambio, Draper, Felipe Reyes y Carroll jugaron un buen partido, mientras que Slaughter y Darden ofrecieron un partido casi perfecto. Sea como fuere, segunda victoria en el Top 16, que dejaba al Madrid tercero en el grupo al tener peor average que Bayern Munich y CSKA de Moscú, pero que le daba ya dos partidos de colchón respecto al quinto clasificado. La derrota además de Olympiacos, que recibía un durísimo 81-51 en Milán, dejaba al Madrid como único equipo invicto esta temporada a esas alturas de la Euroliga.

Si este partido se jugaba un viernes por la noche, el domingo siguiente por la mañana llegaba al Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid el Fuenlabrada en la decimoquinta jornada de la Liga Endesa. Había muchas esperanzas en Fuenlabrada con el equipo, ya que se ha formado una buena plantilla para este año, pero el club ha entrado en una espiral de derrotas muy peligrosa y no parecía que la visita al Madrid fuera a cambiar la dinámica. Y así fue.

Dio descanso en esta ocasión Pablo Laso a Rudy Fernández, lo que se tradujo en más minutos para Dani Díez y Dontaye Draper y sobre todo el canterano lo agradeció: 14 puntos y 4 rebotes en 24 minutos en pista. Tras una primera parte bastante igualada, con el Madrid a medio gas y con la noticia positiva de la recuperación de Niko Mirotic, tras el descanso los blancos recuperaban su buen tono defensivo de inicios de liga y al Fuenlabrada le cayó el vendaval en un visto y no visto: Un parcial de 21-6 hacía que el marcador pasara del 51-42 con el que empezaba el tercer cuarto a un 72-48 que sepultaba las esperanzas visitantes. A partir de ahí el Madrid se relajó hasta el 96-81 final. Recuperó el Madrid bastantes de las buenas sensaciones de los meses anteriores y se volvió a ver al Niko Mirotic dominante de esta temporada y MVP de la jornada. También Sergio Llull se mostró más centrado que en partidos anteriores.

Calentamiento

Con esta victoria, el Real Madrid igualaba el mejor arranque de un equipo en la era ACB, que databa de la temporada 1987/88, cuando el Real Madrid de Lolo Sáinz y Fernando Martín se impuso en los primeros quince partidos de liga antes de ser derrotado por el Estudiantes de John Pinone y Russell. Por su parte, la racha de victorias se iba ya a los 29 partidos consecutivos, que dejaban muy atrás los 23 del equipo de Ferrándiz.

Y el 15 de enero el Madrid afrontaba su tercer partido del Top 16 ante un debutante Bayern de Munich. El conjunto bávaro ha formado un equipo muy interesante, en el que ha reunido a prácticamente todos los jugadores de la selección alemana que juegan en Europa con un puñado de buenos americanos dirigidos por el viejo zorro de Svetislav Pesic. A priori, el partido se presentaba muy interesante, pero la fría noche en Madrid el mal horario entre semana y la coincidencia con el partido de fútbol del equipo provocaron que la afluencia al Palacio fuese inferior a las vistas hasta entonces en el Palacio. 

El Madrid empezaba muy frío y jugaba posiblemente su peor primer cuarto de lo que iba de temporada, yéndose al primer parón siete puntos abajo, 17-24, pero sobre todo con una defensa que no existía, con Llull cargado con tres faltas y con una indolencia inadmisible en el rebote (3 por 16 de los alemanes).

El arranque del segundo cuarto a golpe de triples mejoró el panorama y el Madrid rápidamente dio la vuelta al marcador, pero la defensa seguí sin existir y solo un triple del Chacho sobre la bocina permitía al Madrid irse un punto arriba al descanso. Los 31 puntos anotados en estos segundos 10 minutos equilibraban la pasividad defensiva del equipo, que por entonces ya había encajado 8 triples de 12 intentos y seguí perdiendo por goleada la batalla del rebote (11 a 21, con 4 ofensivos frente a 9 del rival).

En el vestuario Laso debió tener más que palabras con los jugadores, porque el cambio del panorama a la vuelta fue increíble. Arrancaba el Madrid con los titulares salvo Darden, que era reemplzado por Dontaye Draper. Y de salida, 2 triples consecutivos a los que seguiría una defensa, ahora sí, absolutamente asfixiante. En un visto y no visto el Madrid le hacía 25 puntos al Bayern de Munich y solo iban 5 minutos del cuarto. El marcador se disparaba hasta casi los 20 puntos de ventaja, 73-55, y de nuevo se presenciaba otra exhibición. Bajó ahí los brazos de nuevo la defensa lo que permitió al Bayern recortar la ventaja hasta los 11 puntos, 75-64, pero el partido había cambiado de signo. Con Slaughter mordiendo en la pintura, nuevo tirón que dejaba un tercer parcial para el recuerdo: 41-21 y 89-68. En esos 10 minutos el Madrid había anotado 4 puntos por minuto, mostrándose imparable y provocando otra gran fiesta en las gradas. Liderados en ataque por Rudy Fernández y en defensa por Draper y Slaughter, el Madrid volvió a meter miedo en Europa. Solo el Maccabi de Tel Aviv en 2010 ha sido capaz de meter más puntos en 10 minutos, al hacerle 43 al Montepaschi Siena también en el Top 16. En dos cuartos, el  Madrid había hecho 72 puntos, más que los que consiguen la mayoría de los equipos europeos en un partido completo.

Rudy banquillo

El último cuarto solo sirvió para que el Madrid completara su auto-homenaje, estirando el marcador hasta el 111-87, que igualaba su mejor marca de puntos de la temporada (conseguida ante el Manresa). Un partido que empezó fatal se convirtió en otra nueva exhibición blanca y estiraba el récord de victorias hasta la treintena.

Y el 19 de enero, visita a San Sebastián y nuevo récord del Real Madrid, que lograba su decimosexta victoria consecutiva en la Liga Endesa. En un partido en el que Carroll causaba baja por sus problemas en la rodilla, Laso recompensaba el buen trabajo de Dontaye Draper con la titularidad y el de Baltimore devolvía la confianza liderando una excelente defensa blanca en el primer cuarto que dejaba el partido decidido ya desde la salida. Un 0-8 en poco más de un minuto daba al Madrid la primera ventaja que se estiraba hasta el 12-23 al término del primer cuarto. Con Llull anotando y Draper liderando la defensa blanca, el partido quedaba roto y de ahí al final al Madrid le bastó con mantener el buen nivel defensivo para conservar la ventaja y guardar fuerzas para el inminente viaje a  Moscú en Euroliga.

En un partido poco brillante en ataque que terminaba 65-76, destacaba el buen trabajo defensivo liderado por Draper, el buen partido ofensivo de Sergio Llull y el liderazgo de Rudy Fernández en los momentos en los que el Guipuzkoa Basket apretaba en busca de la remontada. En suma, récord en liga y desgaste no excesivo pensando en el primer mihura de la Euroliga.

Y por fin el 23 de enero llegó la primera derrota del equipo. La visita a Moscú era a priori el desplazamiento más complicado que había tenido el equipo hasta entonces y allí sufrió un repaso en toda regla por parte del CSKA.

Aunque Ettore Messina salió por la puerta de atrás del Madrid, no se le puede negar que sigue siendo uno de los técnicos que mejor preparan los partidos de Europa y ante su ex equipo lo volvió a demostrar. Salió el CSKA muy concentrado y con las ideas muy claras, consciente de que no podía permitirse un tropiezo que lo descolgase de la lucha por el primer puesto del grupo y de que una victoria ante el Madrid es de verdadero prestigio ahora mismo. Mordiendo en defensa y haciendo daño en ataque en cada jugada, el CSKA desarboló completamente al Madrid durante los primeros 18 minutos, en los que llegó a acumular hasta 19 puntos de ventaja, cargando el juego interior en ataque e impidiendo al Madrid correr y mover bien el balón. El trabajo de Krstic y Vorontsevich sólo encontraba réplica en Darden en los primeros minutos y la ventaja moscovita se disparaba. Un par de minutos afortunados de Sergio Rodríguez y un par de rebotes en ataque permitían al Madrid irse vivo al descanso, 40-30. El CSKA había dominado completamente el juego, pero el Madrid se las había apañado para remontar la mitad de la desventaja.

El CSKA suele tener problemas para arrancar las segundas partes y a esa esperanza más la mejoría en defensa que suele provocar la entrada de Draper se aferró el Madrid en la reanudación. Y en un visto y no visto el Madrid se ponía a tiro de tres puntos, 40-37 y Messina se veía obligado a parar el juego. El tiempo muerto cortó la reacción del Madrid, que poco después se encontraba de nuevo 9 puntos abajo, 52-43.

Con la diferencia estabilizada entre los 7 y 9 puntos, un triple afortunado de Llull sobre la bocina permitía al Madrid empezar el último cuarto con solo 4 puntos de desventaja, 59-55. En cualquier caso, la remontada seguía pareciendo muy complicada pues la defensa seguía sin funcionar más que en el inicio del tercer cuarto y se vivía más bien de jugadas aisladas en ataque.

Y como sucedió ya el año pasado en esta misma pista, en el último cuarto el Madrid se dejó ir y el CSKA no perdió la oportunidad de rematar el partido. El 85-71 con el que se llegó al final reflejaba perfectamente lo ocurrido en la pista. Mal partido del Madrid, el peor de la temporada, que además se perdió en grescas innecesarias al final del partido. Los 14 puntos además le dan al CSKA un colchón que tendrá que remontar el Madrid en el partido de vuelta de cara a los posibles empates en la clasificación final.

La racha de victorias del Madrid se paraba en 31, 13 en Euroliga, pero no había mucho tiempo para lamentarse pues el 26 de enero el Unicaja visitaba el Palacio. Dura prueba de fuego para el equipo, que debía demostrar hasta qué punto le había afectado la derrota en Moscú.

Llull 23

Y la respuesta fue muy positiva. De la mano de un Sergio Llull descomunal (6 triples de 6 intentos en los primeros veinte minutos), el Madrid terminaba el primer cuarto en 27-18. Dos minutos mágicos en la reanudación destrozaban a Unicaja, que encajaba un 13-2 que dejaba el partido listo para sentencia, 40-20 y devolvía la fiesta a las gradas del palacio. El Unicaja no bajó los brazos y al descanso se llegaba con un marcador de 52-37.

Con las defensas dominando el partido, el Unicaja fue capaz de rebajar la ventaja a 10 puntos, pero entonces el Chacho tomó el relevo de Llull para matar definitivamente el partido, que concluyó con un global de 88-67. El Unicaja se vio lastrado todo el encuentro por su pobrísimo porcentaje de tres puntos (18%, 4 de 22 tiros) frente al excelente 50% (14/28) del Real Madrid.

Concluía así la primera vuelta de la fase regular de la liga y el Madrid se convertía en el primer equipo desde que existe la ACB en completarla sin derrotas. 17-0 en liga hasta ese momento con un marcador medio de 87-69, que dan como resultado que el equipo es el que más anotó durante la primera vuelta y el que menos puntos recibió. Solo el Valencia mantiene el ritmo del Madrid, eso sí, a dos victorias de distancia. Sin duda un nuevo empujón de moral tras la derrota en Moscú y con vistas a recibir al Maccabi de Tel-Aviv en la reedición de un duelo que forma parte de la historia del baloncesto europeo.

Y así, el 30 de enero se presentaba el Maccabi en el Palacio como líder en solitario del grupo. Tras derrumbarse el año pasado en cuartos precisamente ante el Real Madrid, los macabeos han formado este año un mejor equipo, de nuevo dirigido por ese gran estratega que es David Blatt y son sin duda uno de los aspirantes claros a estar en la Final Four. Se preveía un gran partido y lo fue.

El choque arrancó algo frío hasta que un par de buenas defensas del Madrid le daban su primera ventaja mediado el primer cuarto, 16-8. Blatt paraba el partido, ponía a su equipo en zona y sacaba a pista a Schortsanitis y el panorama cambiaba radicalmente. Con Sofo recibiendo balones debajo del aro sin que Bourousis pudiera pararle y con la defensa impidiendo a Sergio Rodríguez mover el balón, un parcial de 3-12 daba la vuelta al marcador y permitía al Maccabi irse por delante al primer descanso; 19-20.

En el segundo cuarto se mantuvo la tónica, con el Chacho perdido en medio de la defensa planteada por Blatt y el Maccabi se hizo el dueño del ritmo de juego. Le costó a Laso darse cuenta de que el partido iba a ir por un camino distinto al habitual este año, pero al final aceptó el reto y puso a Draper en pista a poco de empezar el parcial y el duelo se convirtió en un espectacular choque de defensas. Con Slaughter sobre Sofo, recibiendo ayudas constantes de los exteriores y Draper apareciendo por todas partes en defensa, el Madrid equilibraba el duelo y devolvía la misma moneda al Maccabi. Al descanso el Madrid se iba con 39-35 tras otro tirón que tampoco fructificó.

Tras el descanso, Laso probaba de nuevo con Sergio Rodríguez, pero Blatt demostró que se había estudiado a la perfección el juego del canario y el Madrid de nuevo se diluía. Con 5 puntos arriba para los visitantes, Draper y Slaughrter volvían a la pista y de nuevo se igualaba el marcador para llegar al último parón con 56-57. Iban 30 minutos de partido pero la intensidad era tal que parecía que llevaban jugando un par de horas.

Llull ratatatat

En el último cuarto, el Maccabi llevó las riendas del juego al principio, obteniendo pequeñas ventajas que eran reducidas por el buen trabajo en defensa y las aportaciones ofensivas de Llull y Rudy. Un nuevo tirón del Madrid le daba 4 puntos de ventaja pero a 2:05 del final el marcador estaba de nuevo empatado, 66-66. Y en ese momento surgió la figura de Sergio Llull. Si el Chacho se pierde en este tipo de partidos, el balear al contrario se crece y en finales de este estilo siempre pide la bola. Dos triples, dos tiros libres y un robo de balón de Llull más un tapón de Mirotic a Sofo dejaban el marcador final en 74-68 y el grupo con un triple empate en cabeza. Los casi 12000 espectadores que abarrotaban el Palacio habían disfrutado del partido más duro y más intenso de lo que llevamos de temporada; un duelo Madrid-Maccabi de los de hace 30 años.

Termina así enero. El Madrid sufrió su primera derrota pero lleva ya 33 victorias en 34 partidos. Ha completado la primera vuelta de la Liga Endesa con 17 victorias y ninguna derrota y ya ha superado su mejor arranque en Euroliga, con 14 victorias y una derrota. Ha sido capaz de meter 41 puntos en un cuarto, quedándose a solo 2 del récord del Maccabi, precisamente, y ha hecho 111 puntos en un partido europeo sin prórroga, marca que no se alcanzaba en Euroliga desde hacía muchos años. Cayó con estrépito en Moscú, pero supo bajar al barro ante el Maccabi en un partido similar al trazado por Messina. Si bien urge encontrar soluciones ante las defensas que se ha encontrado en estos dos últimos partidos, pues van a ser habituales en lo que queda en Europa, el equipo mantiene el nivel competitivo y sigue sin bajar los brazos.

En febrero llega la Copa del Rey; empieza la lucha por los títulos. 

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