Barcelona. Su juego merece rebajar sus aspiraciones un peldaño


Llevamos 3 meses de competición a nuestras espaldas y la tónica que lleva acompañando al equipo azulgrana desde los inicios de esta temporada sigue siendo la misma, pues no hay palabra que describa mejor la trayectoria del conjunto culé que irregularidad.

En el inicio de temporada marcamos los objetivos basándonos en el potencial de su plantilla y la conclusión fue que el FC. Barcelona aspiraba a todo, es más, estaba en la terna de favoritos. Ahora bien, su juego y sus lagunas en el mismo nos han demostrado reiteradamente a lo largo de la temporada que merece rebajar sus aspiraciones un peldaño; rebajar expectativas y presión.

 Navarro

Los quebraderos de Xavi Pascual 

Las lesiones de Juan Carlos Navarro

A sus 33 años y con muchos minutos a sus espaldas, el físico de Navarro empieza a rendirle cuentas, y aunque se lo trata entre algodones, sigue acarreando ausencias y molestias que no le permiten rendir en plenitud. La luz de Juanca, los destellos de sus bombas, empiezan a apagarse, su explosividad mengua y así, el inmenso talento que ha mostrado en su brillante carrera ahora parece menos.

La dualidad del Playmaker

Debido a los pocos minutos de juego que ha tenido Jacob Pullen, lo dejaremos al margen y nos centraremos en los dos bases que se reparten los minutos en dicha posición.

Ataque o defensa ¿Qué escogemos? El Barça sufre contra equipos que tienen en sus filas un base anotador con capacidad de crear desequilibrios. En muchos partidos no se debe a la anotación específica del Playmaker rival, pues para eso están los minutos de Víctor Sada. Pero el precio que paga en ataque el conjunto culé es alto: estancamientos ofensivos, minutos sin anotar, pérdidas de balón o tiros forzados por el tiempo… el juego no fluye. El Barça necesita de un juego más adaptable a los intangibles de cada ataque, un juego más espontaneo; necesita de Marcelinho.  

Fichajes intermitentes

Los dos puntos anteriores seguramente eran problemas que el equipo técnico había vislumbrado desde antes que empezara la presente temporada, es por eso que se incidió en la búsqueda de jugadores exteriores capaces de crearse sus propios tiros y desequilibrar en el 1 para 1 cuando Navarro no estuviera en cancha o el juego del equipo anduviera enquistado.

Se depositaron grandes esperanzas en Bostjan Nachbar y Kostas Papanikolaou (especialmente en el segundo) pero la realidad de su juego está siendo otra.

Semana tras semana hemos visto apesadumbrados que ninguno de los dos es una garantía de regularidad, pero es que si echamos la vista para atrás nos daremos cuenta de que les estamos pidiendo algo que nunca antes ofrecieron.

En el caso de Nachbar, desde su regreso a Europa ha estado militando en Efes Pilsen (7.5pp), Unics Kazan (4pp) y Brose Baskets (16.1pp). El Barça se dejó llevar por los números que había hecho la temporada anterior con Brose Baskets, un equipo de escaso nivel competitivo, en lugar de juzgar sus actuaciones en equipos de mayor empaque como Efes o Unics en donde sus números fueron bastante pobres. 

El mismo principio podemos aplicarle a Papanikolaou, eso sí, con la distinción de que en Olympiakos, con jugadores como Vassilis Spanoulis a su lado, no necesitaba brillar en cada partido pues de ello no dependían las victorias de su equipo. Las grandes exhibiciones de Papanikolaou han sucedido en los mejores escenarios, en los que más cuesta brillar. Un líder resolutivo para partidos trascendentes.

Tengo muchas esperanzas puestas en él, y estoy convencido de que cuando esos partidos trascendentales lleguen, el heleno sabrá responder. 

Control del rebote y defensa interior

Ante Tomic ofrece muchos puntos desde la pintura, y, sin ser un líder, en muchas ocasiones actúa como tal. Pero ni él ni sus compañeros hacen un buen trabajo en el momento de cerrar los rebotes y proteger la pintura. Los dos grandes talentos interiores azulgranas (Tomic y Lorbek) tienen dificultades para defender a su par y en ocasiones necesitan ayudas de los exteriores para cumplir con su cometido, pero cuando el equipo culé tiene ante si exteriores rivales que precisan de mayor atención, el Barça sufre mucho para proteger la pintura, perdiendo así el control del rebote. 

Las debilidades azulgranas no tienen fácil solución pues no dependen tanto del sistema sino de la composición de la plantilla y las características de sus jugadores. Pero si nos liberamos de la estela blanca veremos que el Barça de este año es un equipo que compite y que puede ganar a cualquier equipo de Europa, o casi.

Que con la recuperación de Lorbek tenemos un mayor equilibrio en el juego y que Marcelinho es un líder de sangre caliente que ha ganado partidos que parecían perdidos, dando un paso al frente. El de ayer contra Fenerbahçe fue el ejemplo más reciente pero tenemos muchos otros a lo largo de la temporada.

En definitiva, la tónica del equipo seguirá siendo la que hemos visto hasta ahora, pero estoy convencido de que cuando lleguen los partidos a cara o cruz el equipo azulgrana mostrará su mejor cara, veremos si aún con ella nos basta para alzarnos con algún título.   

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