Mark Price. Un chico blanco, delgadito y liviano de Oklahoma


ESCRITO POR ANDRÉS JIMÉNEZ

 

 

Mark Price. Un chico blanco, delgadito y liviano de Oklahoma

Bartlesville situada en Oklahoma es una localidad del interior de Estados Unidos, cerca de los estados de Kansas y Missouri. Allí un 15 de febrero de 1964 vino al mundo William Mark Price, un chico blanco que crecería con cara de buena gente y gesto agradable que alcanzaría los seis pies o 1,83 metros de altura. Su época de instituto la desarrollaría en su Oklahoma natal y posteriormente fue reclutado por la prestigiosa Universidad de Georgia Tech (de las facultades técnicas de Estados Unidos se dice que son de las que además de formar jugadores,  cuidan el expediente académico de sus alumnos). 

En su año de freshman en Georgia Tech fue seleccionado para formar parte de una selección USA para participar en los Juegos Panamericanos de 1983, compartiendo vestuario con Michael Jordan, Wyman Tisdale o Sam Perkins, componentes un año después del mítico equipo olímpico de Los Ángeles 84 que ganaría en la final a la España de Díaz Miguel y Fernando Martín entre otros. Muchos analistas se extrañaron de la no convocatoria de Mark para aquella cita olímpica, pero recordemos que tampoco llamaron a Charles Barkley, pero si a Steve Alford, Jon Koncak o Joe Kleine, misterios de la vida. 

Llega 1986, año clave en la vida de Price. Es elegido en el draft de ese año en la segunda ronda con el número 25 (recordemos que había 23 equipos en esos años) por los Dallas Mavericks para ser traspasado inmediatamente a los Cavaliers de Cleveland. En ese mismo draft llegaron al estado de Ohio, Brad Daugherty, Ron Harper y John “Hot Rod” Williams que sería claves para el crecimiento de la franquicia en los años posteriores. En su primer año de profesional no jugó mucho siendo suplente de John Bagley, un base normalito y cumplidor que al finalizar ese año se fue a los Nets. Pero a partir de la temporada 87-88 el rol de Mark en la franquicia cambió. 

Su cambio fue sustancial, prácticamente dobló todas sus estadísticas pudiendo ver en todo su esplendor su juego de base pasador (para mí una redundancia porque todos los bases por definición deberían ser pasadores, pero ahora se está perdiendo esta definición), anotador y reconociendo que era un jugador ofensivo también destacaba como recuperador de balones. Durante las tres temporadas siguientes fue de los mejores playmaker de la liga sabiendo dar el tempo necesario al encuentro, metiendo puntos o dando pases de canasta según lo necesitase el partido. 

Mar Price vs JordanTodo iba viento en popa, pero en la temporada 90-91 cuando Mark estaba dando su mejor versión firmando 19 puntos y 9 asistencias de promedio, se produce la primera lesión grave que le hizo perderse casi toda la temporada, la primera de las numerosas lesiones que lastraron de forma definitiva la carrera de este excelso jugador. Se recuperó para en la temporada siguiente guiar a los de Cleveland a una final de Conferencia, final que perdieron contra el equipo y el jugador que sería su auténtico calvario deportivo, los Bulls de Jordan y porque no decirlo de Phil Jackson, calvario y martirio que pueden atestiguar aquellos Cavs en general y Craig Ehlo en particular.

Los dos siguientes años Mark Price nos da su acostumbrado gran nivel, a lo mejor algo disminuido respecto a su mejor versión, para de nuevo caer en semifinales de Conferencia contra Chicago en la 92-93 y en primera ronda en la 93-94, derrotas estrepitosas sin lograr ninguna victoria ante aquellos Bulls imperiales.

El principio del fin. En la siguiente temporada nuestro protagonista la empezó de buena manera pero una nueva lesión grave en enero le hizo perderse lo que restaba de competición. Ese mismo verano del 95 fue traspasado a los antiguos Bullets donde otra lesión le dejo casi inédito en el club capitalino. De la ciudad de la Casa Blanca su deambular hizo parada en el estado de California en los Golden State de Adelman, comandados por Latrell Sprewell. En Warriors hizo unos números más que aceptables pero muy lejos del cenit de su carrera. Su periplo como jugador terminó en unos Orlando Magic todavía atolondrados por la salida de Shaquille el año antes, que no se metieron ni en playoff.

Estas líneas quiero que sirvan para dos cosas principalmente, primero de homenaje a un jugador que se codeaba con los mejores bases de su tiempos y aunque durante poco años marcó una época, sirvió para poner en el mapa (con la inestimable ayuda de Daugherty, Harper y Nance) a unos desangelados Cavaliers antes de su llegada, con la mala suerte de tropezarse, una vez tras otra hasta crear casi un síndrome, con el que probablemente sea mejor jugador de todos los tiempos dirigido por un gran entrenador.

El otro motivo de este artículo es para que las nuevas generaciones vean que había buen baloncesto profesional en el estado de Ohio antes de la llegada del todopoderoso Lebron James y se interesen buscando vídeos de este buen equipo con grandes jugadores capitaneados por un chico blanco delgadito y liviano de Oklahoma.

Y recuerden, la vida puede ser maravillosa y con baloncesto hay más posibilidades de que lo sea. 

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