La Copa Intercontinental. La vuelta de un viejo torneo


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La Copa Intercontinental es un torneo que se disputa actualmente entre el campeón de la Euroliga y el de la Liga de las Américas a doble partido. Con este formato se lleva disputando desde 2013, siempre en tierras brasileñas, con el Olympiacos como vencedor en ese año y el Flamengo en el siguiente. Sin embargo, la Copa Intercontinental se remonta a 1966, cumpliendo este año la que será su vigesimocuarta edición, si tenemos en cuenta las distintas denominaciones y formatos por los que ha pasado un torneo que nunca ha llegado a tener la suficiente fuerza al menos en Europa como para mantenerse en el tiempo.

En 1965 se disputó en Sao Paulo un encuentro amistoso entre el campeón de Sudamérica, el Corinthians, y el de Europa, el Real Madrid, ganando los primeros por 118-109. El éxito del partido animó al Real Madrid a pedir a la FIBA la organización de una competición entre equipos americanos y europeos que tendría lugar en enero de 1966 con motivo de la inauguración del Pabellón de la Ciudad Deportiva. Fue por tanto una vez más Raimundo Saporta el impulsor de esta competición como ya lo había sido de las Copas de Europa de fútbol y baloncesto. Se creó así la Copa Intercontinental de Clubes.

El torneo nació con la intención de reunir a los mejores equipos del planeta (obviamente solo los integrados en la FIBA, quedando excluidas las ligas profesionales estadounidenses no asociadas a la Federación Internacional) y decidir de entre todos ellos el campeón del mundo. De esta forma, la competición se celebraría casi ininterrumpidamente entre 1966 y 1987, con la única excepción de 1971 y 1972. En 1987 desaparecería por primera vez, para volver a disputarse en 1996 y no volver a aparecer en el calendario hasta 2013.

Salvo en las primeras cuatro ediciones, en que se disputó con el formato de semifinales y final y la de 1981 en que el título se decidió a partido único, la competición siempre se organizó en forma de liguilla, celebrada en la cancha de uno de los participantes y alternando, salvo en las dos primeras ediciones, que se celebraron en Europa y las dos siguientes, que se celebraron en Estados Unidos, el Viejo Continente con Centro y Sudamerica.

La primera edición, celebrada en Madrid, tuvo como vencedor al Ignis Varese, que se impuso en la final al Corinthians brasileño por 66-59, quedando tercer clasificado el Real Madrid y cuarto y último el equipo estadounidense de los Chicago Jamaco Saints.

Y es que esta es una de las circunstancias que más curiosidad puede despertar hoy en día: hasta 1987, en la Intercontinental no solo participaban los mejores equipos de Europa y Sudamerica, sino que también acudía un equipo estadounidense, habitualmente de la NABL, una de las ligas semiprofesionales del país, pero en ocasiones de una de las universidades de la NCAA o incluso un combinado de jugadores de estas. Así, entre 1967 y 1969 el campeón siempre fue el mismo: los Akron Goodyear Wingfoots, uno de los equipos más antiguos de Estados Unidos, que fue uno de los fundadores de la antigua NBL y primer campeón de esta competición y que renunció a participar en la NBA cuando se fundó a finales de los años 40 del siglo pasado. Los de la ciudad de LeBron y Curry en su lugar se inscribieron en la NIBL, posteriormente NABL.

Los Wingfoots no son el único campeon norteamericano del torneo, ya que en la edición de 1974 el vencedor fueron los Terrapins de la Universidad de Maryland. Terrapins por cierto liderados nada más y nada menos que por John Lucas II, posterior número 1 del draft de la NBA en 1976.

Esta edición de 1974 fue la segunda tras un parón de dos años en los que no se celebró la Intercontinental. En su lugar, en 1972 se había organizado la Copa Intercontinental de Selecciones Nacionales, jugada en Sao Paulo y conquistada por un combinado de jugadores estadounidenses de la NABL, el NABL All-Stars Team.

En 1987 se celebró en Milán la que sería la última edición de la Intercontinental hasta 1996, imponiéndose en la final el Tracer de Milán al FC Barcelona. Para entonces, la competición se había venido celebrando como una liguilla, salvo como hemos indicado en 1981, en la que participaba un número variable de equipos, entre 4 y 8, lo que complicaba en cierta manera el seguimiento anual del torneo.

En 1996 se intentó relanzar la competición, ya con solo el campeón de Europa y el de Sudamérica, pero el formato elegido, playoff al mejor de tres con partidos en las canchas de cada uno de los participantes, no fue el mejor, ya que implicaba vuelos intercontinentales en la misma semana, agravados además porque los dos equipos eran el Olimpia de Buenos Aires y el Panathinaikos, lo que convertía los desplazamientos en viajes interminables. Sea como fuere, el Panathinaikos se proclamaría campeón y la Interconntinental desaparecería hasta 2013 en que cogió nuevo impulso.

En ese año de 2013 volvió la competición tras el acuerdo entre la FIBA y la Euroliga, participando el campeón de la Liga de las Américas y el de la Euroliga y eligiéndose el formato de enfrentamiento a doble partido, computándose la suma de los puntos a favor y en contra entre los dos partidos para decidir el campeón. Las dos ediciones celebradas hasta la fecha, más la que se jugará este fin de semana, se han celebrado en Brasil.

Entre los planes de futuro de la FIBA para dar relevancia a este torneo, están el ampliar la competición a los campeones del resto de continentes, siendo el objetivo final recuperar a los equipos estadounidenses para darle el impulso definitivo, pero no de la NABL o la NCAA como en el pasado, sino de la mismísima NBA.

Mientras esto llega o no llega, el Real Madrid es el equipo más laureado del torneo, con 4 Copas Intercontinentales en sus vitrinas, seguido por el Pallacanestro Varese y el Akron Wingfoots con 3. El FC Barcelona es el otro equipo español que ha conquistado este torneo. Fue en la edición de 1985, celebrada en Barcelona y Gerona.

Esta es someramente la historia de una competición que no ha terminado de encontrar su sitio en el mundo del baloncesto. Con el interés de la FIBA por recuperar un hueco en el baloncesto de clubes europeo parece que se le intenta dar un nuevo empujón. Está aún por ver si será el definitivo o si esta nueva aventura iniciada en 2013 se abandona de nuevo. De momento, tenemos una vez más al Real Madrid disputando una competición que nació con su impulso y en la que, como ya ocurriera hace unos meses con la Copa de Europa, trata de recuperar el tiempo perdido.

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