Una Copa que evidencia los problemas de nuestro baloncesto


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Terminó la Copa del Rey de 2015 con el Real Madrid como campeón tras imponerse en la final al FC Barcelona. El Mdrid fue mejor en un partido en el que los dos equipos mostraron que no están ni de lejos a su mejor nivel y supo controlar el final del partido mientras en el bando contrario Xavi Pascual enloquecía retirando sus bases de la pista para darle el balón a un Juan Carlos Navarro convertido en una sombra muy pálida de sí mismo. Dejando al margen el análisis de la final, me gustaría comentar otros aspectos que ha evidenciado esta edición de la Copa del Rey.

El primero de ellos es la absoluta ausencia de una alternativa a los dos grandes. En las últimas 5 ediciones se han producido 4 finales Madrid-Barça y solo en 2013 escapamos a la rutina al colarse el Valencia en la final, porque el Madrid y el Barcelona se cruzaron en cuartos, con victoria para los azulgrana. Hasta ese año, que ambos equipos coincidieran en la final era la excepción: sin querer remontarnos mucho en el tiempo, entre el 2001 y el 2009 solo en dos ocasiones la final fue Real Madrid-Barcelona, habiendo estado el Barcelona presente en 4 finales en ese período por 3 del Madrid.

TAU Ceramica vs Unicaja Malaga
TAU Vitoria. Campeón de Copa en 2009.

Sin embargo, en los últimos años se ha ampliado la distancia entre los dos equipos y el resto, convirtiéndose en un abismo que parece insalvable. Madrid y Barcelona están lejos de su mejor juego. El Madrid ha perdido mucha de la frescura de la temporada pasada y pasa por rachas de absoluta pasividad defensiva durante los partidos. El Barcelona lleva sumido en una crisis de identidad desde diciembre que lo convierte en un equipo muy frágil fuera del Palau.

Y pese a ello, el Madrid no tuvo mayores problemas para plantarse en la final, tras jugar dos malas primeras partes frente a CAI y Joventut, solventando sus partidos en cuanto se aplicó en defensa en el tercer cuarto. El Barcelona, por su parte, jugó peor que Valencia y Unicaja durante muchos minutos pero ninguno de los dos pudo hacer otra cosa que morir en la orilla. Especialmente significativo es el partido de semifinales frente a Unicaja, el líder de la Liga Endesa, que se presentó en el último cuarto por delante para ser arrollado en los minutos finales. Al igual que le viene ocurriendo en la Euroliga, las fuerzas no le alcanzan cuando se trata de enfrentamientos directos con los grandes; siendo el tercero en discordia a día de hoy, sigue varios escalones por debajo de los dos finalistas de Copa.

Al mismo tiempo, el Valencia, que tan excelente temporada completó hace un año, se encuentra inmerso en sus propios problemas, intentando enderezar el rumbo tras un inicio de temporada nefasto y una mala composición de la plantilla. Clasificado para la Copa a última hora, eliminado de la Euroliga antes de tiempo, la Eurocup puede ser su tabla de salvación.

Es una noticia agradable el renacer del Joventut, que está completando una gran temporada y que eliminó al anfitrión en la primera ronda de la Copa. Sin embargo, está muy lejos de Madrid y Barcelona. Tras ser mucho mejor que un apático Madrid durante la primera parte, fue devorado en el tercer cuarto en cuanto los blancos se dieron cuenta de que el baloncesto se inicia bajo la canasta del equipo que defiende.

Los demás participantes en la Copa están aún más lejos y si nos fijamos en equipos como el Baskonia, no hace tanto campeón de liga y habitual de las Final Four de Euroliga, el panorama es desalentador. Vivimos en medio de un duopolio del que es muy difícil que salgamos. Es muy complicado que, tal y como está nuestro baloncesto, podamos asistir a una final que no tenga a Madrid y Barcelona como protagonistas. El Valencia el año pasado estuvo a punto de dar la sorpresa en la liga, pero se quedó a una canasta de lograrlo. Para ello, necesitó completar la que fue posiblemente la mejor temporada de su historia frente a un Barcelona que por entonces se lamía las heridas de la Final Four.

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Oscar Schmidt-Becerra en su etapa en el Forum Filatélico de Valladolid.

¿Y qué solución hay? Pues es complicado. La tentación, claro, es recurrir a la manida diferencia de presupuesto. Es evidente que Madrid y Barcelona se benefician del dinero procedente del fútbol, pero tampoco es mentira que los demás equipos de la ACB han vivido durante muchos años del dinero público. Si nos parece mal que los presupuestos de estos dos equipos puedan ser elevados porque se aprovechan de los ingresos de las secciones de fútbol, creo que más grave es que otros equipos vivan o hayan vivido casi íntegramente de un dinero público que a la vista está que se ha despilfarrado durante años.

¿Por qué los grandes deben renunciar a su propio dinero? Que las secciones de baloncesto de Madrid y Barcelona renuncien a los ingresos del fútbol es una decisión que compete exclusivamente a sus socios y no creo que nadie salvo estos pueda prohibirlo. Por otra parte, el objetivo de ambos no es la Liga Endesa ni la Copa del Rey, sino la Euroliga. Limitar sus presupuestos supondría que fueran incapaces de competir con los grandes de Europa y desembocaría en la muerte de ambos. Y eso sería el suicidio final de nuestro baloncesto.

Hemos creado un baloncesto, igual que ha ocurrido con otros deportes, que ha crecido artificialmente a costa de las subvenciones. En lugar de tratar de crear una estructura alrededor de este deporte, se ha tirado por el camino fácil: que el contribuyente financie los gastos del equipo de cada ciudad, que el dinero público era inagotable. Hasta que se agotó.

Gervin-TDK
George Gervin jugando en el TDK Manresa

¿Y ahora qué? Pues ahora estamos en medio de una crisis muy profunda de nuestro baloncesto. No vale lamentarse de la falta de inversión, sino que hay que salir a buscarla. Con el boom de los 80, muchas empresas se fijaron en este deporte y vieron que invertir en él era rentable. La publicidad en el baloncesto daba beneficios, pero esos tiempos pasaron. A día de hoy, nadie se arriesga a invertir grandes cantidades en este deporte porque es cada vez un deporte de minorías. Y caemos en un círculo vicioso del que no se puede salir: la competición pierde atractivo porque los equipos no pueden hacer plantillas atractivas; el público huye y los patrocinadores miran para otro lado.

Y sin embargo se pueden hacer muchas cosas que no se hacen. Empezando por, una vez más, los medios de comunicación. Este año, por fin hemos abandonado la costumbre de tener un comentarista que se pasa el partido contando chistes en lugar de explicando las jugadas. Dejando aparte la presencia de Sergio Scariolo en esta Copa, tan insustancial tras un micrófono como en un banquillo, me parecen acertadas las elecciones de TVE tanto en Liga Endesa como en Eurocup para retransmitir los partidos. El problema viene cuando no se promocionan las retransmisiones: ¿cuántos de ustedes saben que Teledeporte emite los partidos de Eurocup del Valencia Basket? ¿Y que ha recuperado a Pablo Martínez para ello? Si a ello le sumamos otros problemas ya comentados antes (ausencia de micrófonos de ambiente que permitan escuchar los sonidos de la pista, cámaras mál situadas, realización deficiente…), acabamos creando un producto televisivo muchas veces aburrido.

¿Cómo puede ser posible que hayamos permitido que este deporte se hunda coincidiendo con la mejor generación de baloncestistas que hemos tenido nunca?

Eso por un lado. Por otro, la ACB debería olvidarse de tanto canon y tanta restricción para inscribir equipos y permitir una auténtica lucha por el ascenso y el descenso que diera vida a una fase regular que pierde todo el interés en cuanto un equipo sabe que no puede luchar por los playoffs pero que no va a estar agobiado por un posible descenso. En lugar de eso, la ACB debería plantearse tal vez buscar algún tipo de incentivo que permitiera a los equipos rearmarse. Salir al mercado a buscar patrocinadores y buscar la manera de que el baloncesto vuelva a ser un deporte atractivo para los publicistas. Invertir ese dinero en mejorar la liga y crear las condiciones para que este deporte vuelva a competir en audiencia como hiciera en los 80 del siglo pasado. Hoy parece imposible. Si no se intenta, lo será.

 

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6 comentarios en “Una Copa que evidencia los problemas de nuestro baloncesto

  1. En los noventa, tan pronto como empezaron a decir que el baloncesto crecía en afición y audiencia y que ya estaba a punto de competir con el fútbol, ¡zas! comenzó la reducción de retransmisiones como si estuviera a cargo un futbolero ansioso por proteger su deporte y matar la competencia.

    De ver en directo un partido de español por jornada en Europa, ya fuera Real Madrid, Barcelona, Joventut o Estudiantes, se pasó a dar sólo el del Real Madrid y el del Barcelona en diferido. La ACB la compró Canal +, retirándola a la mayoría que no se abonaría a un canal de pago sólo por el baloncesto (yo sí lo hice). Ya estamos con que durante unos años, los candidatos a descubrir la afición por el baloncesto no iban a tener la opción de hacerlo por la tele.

    Y llegó Antena 3, comprando el baloncesto de la manera más vil, o sea, para quitarse su competencia de en medio. Compró los derechos de emisión de la Euroliga… para no dar un sólo partido. Sólo los del Baskonia cuando llegó al quinto partido de cuartos de final (no encontré en el periódico anuncio de los cuatro anteriores) y no estoy seguro de que fuera sólo el que se repitió tras el escándalo de aquel periodista que bajó a la mesa a decirles que anularan la última canasta legal del TAU, y luego los dos partidos de la Final Four. Eso sí, a las cuatro de la mañana, no vaya a descubrir nadie su amor por el baloncesto.

    Y ya luego llegó a TVE. Un partido a la semana, sin publicidad de la emisión más que durante el descanso del propio partido anunciado (¡si estamos aquí y ya está no necesitamos que nos lo anuncie a nosotros, atontados!) y sin ninguna constancia en el horario. Menos aún cuando se pasó a teledeporte (tele de tenis). una semana el sábado a las seis de la tarde, la siguiente el domingo, la siguiente a las ocho, la otra a las cinco, la siguiente en diferido a las nueve porque había tenis, el próximo sólo el último cuarto porque estaban jugando un torneo de bajo nivel de tenis. Y en Euroliga ya no se retransmite más que el partido del Real Madrid. Y en los play offs se elige un equipo y los otros cuartos o semifinales que los retransmita Rita, cuando antes se daban las dos semifinales y los dos cuartos de final que se podía (ya que se jugaban dos series de cuartos cada día y no podían darse los dos en directo). En los últimos años al menos se pasan a otra serie de la fase si la elegida acaba antes de tiempo y otra sigue. Creo recordar que hace tiempo si elegían el Real Madrid – 8º y el RM ganaba en dos partidos en cuartos, los que llegaban al tercer partido no se veían; ahora si el Real Madrid – 8º se acaba en el segundo partido pero otra semifinal como pueda ser un Joventut – 5º llega al tercero nos lo retransmiten.

    Eso sí, seguimos sin un sólo anuncio de las retransmisiones, no vaya nadie a enterarse. Si acaso, en el descanso de un Real Madrid – Unicaja ponemos un anuncio del Real Madrid – Unicaja. Si es que no lo ponemos en la publicidad justo después de que se haya acabado.

    En fin, que no se hace nada serio en el apartado de publicidad y márketing y luego vamos llorando echando culpas a normas y estilos de juego. Cosa esta última que en el fondo suele venir de gente que si observas no le gusta el baloncesto; porque si les oyes decir que prefieren “esto es malo en tal dirección, hay que hacer como la NBA” y resulta que la NBA va todavía más en esa dirección que dicen es mala, te das cuenta de que no han visto un partido de la NBA en su vida y sólo están pensando en sacar defectos al FIBA y que igual lo que pasa es que no les gusta el baloncesto y van más bien a minarlo que otra cosa. Véase más aquellos que cuando se acerca un gran evento, la Final Four, por ejemplo, en vez de animar a ver enfrentamientos que teóricamente son de máximo nivel (y suele ser así) se dedican a poner el baloncesto a parir más que nunca y a desanimar a cualquiera a intentar verlo. Y si, cuando se juega, ves que ponen a parir un partido en que se han visto jugadas brillantísimas basándose únicamente en que el marcador no fue elevado y diciendo que no ha habido una sola jugada buena, empiezo ya a sospechar que tampoco se han preocupado por ver un partido FIBA y se limitan a ver marcador y alguna estadística.

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