Los primeros días de España en el Eurobasket


Los primeros días de España en el Eurobasket

Escribo esto antes de que empiece el cuarto partido de la primera fase de la competición y ojalá la actuación de nuestra selección ante la de Polonia desmienta lo que se podrá leer a continuación. 

Tras tres partidos disputados en el marco del Eurobasket, con dos victorias y una derrota, España se encuentra en segunda posición del Grupo C con 5 puntos, habiendo anotado 197 puntos y recibido 157, lo que da un marcador medio por partido de 66-52. Se ganó a Croacia en el primer partido por 68-40, se perdió con Eslovenia por 69-78 y finalmente, en el tercer partido se derrotó a la República Checa por 60-39. 

Dos cosas llaman la atención a la vista de estos resultados: que España está jugando a 60 puntos y que las dos victorias se han logrado dejando al rival en marcadores más propios de balonmano que de baloncesto. Con respecto a esto último, si bien la defensa de España funcionó muy correctamente en estos dos partidos, también es verdad que el rival se mostró muy tímido, bajando los brazos antes de tiempo y regalando el último cuarto. 

Los tres primeros partidos disputados me dejan la sensación de que el equipo está poco trabajado, especialmente en ataque aunque en defensa contra Eslovenia también se le vieron muchas carencias. Se observa en general una falta de automatismo en las jugadas de ataque. Eso de que el movimiento de un jugador automáticamente arrastre el del resto de forma que se ocupen perfectamente los espacios y el balón circule con fluidez no se ve, sino que muchas veces los jugadores parecen despistados, provocando que el juego en estático se atasque y facilitando el trabajo defensivo rival. No sé si esto se debe a que los jugadores no han terminado de aprenderse los sistemas o es que estos sencillamente no existen. En cualquier caso, parece que faltan muchas horas de entrenamiento y que menos partidos en la malhadada ruta Ñ y más tiempo entrenando habrían venido bien. 

Hablando de sistemas de ataque, se observa en primer lugar que se renuncia casi por completo a jugar al poste bajo, de forma que los cinco jugadores se mueven cerca de la línea de tres casi todo el tiempo, actuando Marc Gasol más de escolta que de pívot y el ala-pívot de segundo alero en lugar de pisar la zona. Además, Gasol es casi la única opción en ataque, seguido por Rudy Fernández. El ataque se vuelve muy predecible y se facilita la defensa del rival. Como todos los jugadores están lejos del aro, la carencia de rebote ofensivo es casi total. 

Juega España con dos bases en pista, saliendo de inicio con Calderón desplazado al puesto de escolta y Rudy al de alero. En mi modesta opinión esta no es buena idea, puesto que Calderón es de largo nuestro mejor base y además el que mejor ve el juego en estático, juego al que nos estamos viendo abocados ante la imposibilidad de correr en estos primeros partidos. Se pierde por tanto la capacidad de dirección de ‘Calde’, apostando por él casi como el único tirador fiable del equipo. Por el contrario, tanto Ricky como Sergio Rodríguez son muy buenos bases a la carrera, pero en posesiones largas abusan muchísimo del bote de balón y en ocasiones se vuelven excesivamente individualistas. 

La presencia de Marc Gasol en las cercanías de la línea de tres es muy vistosa, puesto que tiene muy buena visión de juego y da buenos balones a sus compañeros, pero donde de verdad hace daño y donde tiene que jugar es en la zona. Un jugador de su físico y condiciones técnicas tiene que ser un pívot dominante y un referente en el poste bajo. Sin embargo, y esto no es culpa de Orenga, sino que con Scariolo también lo ha repetido anteriormente, Marc rehuye el contacto en la zona y prefiere siempre moverse hacia fuera, tanto con balón como sin él. Que un jugador de 2,15 termine sus movimientos de espaldas al aro con un fade away a tres o cuatro metros del aro en lugar de yendo a machacar la bola es algo que no entiendo. Marc debe darse cuenta de que su sitio está en la pintura, donde por un lado puede anotar fácilmente y cargar de faltas a los rivales y por otro lado, generar espacios para mejorar la fluidez del juego. Jugar de escolta o de tercer base no es lo mejor que puede hacer. Un 45% en tiro para un jugador como él es inaceptable. Jugando debajo del aro ese porcentaje sería otro. 

Otro problema del juego de Marc es su renuncia a la continuación en los pick and roll, quedándose clavado tras el bloqueo, imposibilitando que el base le devuelva el balón. Se siente más cómodo lejos del aro y eso también influye en esta jugada. 

El puesto de ala-pívot es seguramente el gran talón de Aquiles de este equipo. Y es también incomprensible cómo lo está gestionando Orenga. Con Pau, Felipe Reyes, Ibaka y Mirotic fuera del equipo, que Germán Gabriel apenas pise la pista y que Nacho Martín se haya quedado en España para que el cuatro titular sea Claver es un error táctico muy grave. Creo que Claver hace tiempo que dejó de ser un jugador de nivel para la selección española, pero es que además no deja de ser un alero alto al que le falta cuerpo para poder pelear en la posición de cuatro. Si además Gabriel no juega y el otro cuatro puro del equipo, Pablo Aguilar, apenas sirve para dar descanso al valenciano, se crea un agujero en esa posición que, sin ir más lejos, Maljkovic explotó a conciencia para derrotarnos. El otro alero del equipo, el recuperado Alex Mumbrú, navega en la indeterminación a medio camino entre la posición de alero y ala-pívot, siendo Rudy Fernández, de nuevo desplazado al alero, el único que está rindiendo en el tres. 

Y llegamos al papel de Xavi Rey. Un jugador evidentemente más limitado que Gasol, pero que puede ofrecer minutos de calidad para dar descanso a Marc. Sin embargo, juega muy poco y su presencia en pista está siendo mal escogida. Contra Eslovenia jugó tres minutos y se le puso en pista en el peor momento. Al final, Marc se agotó con 37 minutos en pista y la presencia de Rey fue contraproducente. 

Esto no pretende ser una enciclopedia sobre el juego de España, sino un resumen apresurado de algunas cosas que no me gustan y no podía faltar la defensa. Aunque contra Croacia y República Checa ha funcionado, el día de Eslovenia hizo aguas cerrando las penetraciones del rival y saliendo a los tiros desde la línea de tres. Se cae en la tendencia a hundirse hacia la pintura y cuando el balón va hacia fuera se llega tarde a los tiros. Ese día también se ensayó una 1-2-2 similar a la que practica el Madrid de Laso, con Mumbrú en la punta, que fracasó totalmente. 

Con todo, el principal problema que veo yo a la defensa es que no se cierra bien el rebote, con lo que no se puede correr y nos vemos obligados a atacar en estático. Se pierde la capacidad de anotar en transición de Llull, Rudy o Ricky y se renuncia a una de nuestras principales armas. En el partido de Eslovenia, por ejemplo, le bastaba al rival con que sus dos interiores cargasen el rebote de ataque mientras sus tres exteriores iniciaban el repliegue para que cuando nuestros jugadores saliese a la carrera se tropezasen siempre con tres defensores esperándoles. Un único contraataque se pudo completar esa noche. Se debe cerrar mejor la zona para impedir que el rival estorbe el rebote y aquí debe haber más ayuda de los exteriores. 

Hasta aquí estas líneas sobre lo que no me gusta. Ojalá dentro de unos días pueda escribir un artículo en sentido contrario.

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