Un primer paso aún por dar


Un primer paso aún por dar

Desde hace varias décadas, la NBA intentó expandirse en busca de nuevos mercados que explotar, y lo consiguió, haciendo llegar la mejor liga del mundo a todos los rincones del planeta. Gracias a esta idea promovida por David Stern, también fue posible que profesionales de otras ligas tuviesen una oportunidad, algo que era una quimera en otras épocas (de gran hermetismo) en las que incluso aquellos elegidos que podían probarse y triunfar, acababan fracasando sin casi ocasiones para mostrarse. En cuanto a jugadores, ésta es una barrera superada hace ya tiempo y así lo evidencian las numerosas oportunidades que existen en la actualidad para los jugadores extranjeros en la NBA.

Sin embargo, a pesar de vivir una época de globalización y conocimiento recíproco de las diferentes competiciones baloncestísticas, es difícil imaginarse a un propietario o un manager general, arriesgando con un entrenador foráneo. Es difícil porque parece haber muchos argumentos en contra y pocos a favor. Los argumentos que apoyan el ‘no’, están relacionados con la adaptación a una liga tan diferente al resto, en concreto, con el tiempo y esfuerzos que se han de invertir respecto a los de un entrenador que conozca la competición desde dentro.

Si analizamos los motivos a esa falta de oportunidades al entrenador de fuera, hay que entender, para comenzar, que es una medida bastante arriesgada a corto y medio plazo (cuando hay que asentar los cimientos de una idea). Poner en un riesgo mayor al estrictamente necesario el proyecto de una franquicia, así como el desarrollo de jugadores que serán sustento del equipo por muchos años, no parece buena idea.

Por otra parte, la dinámica de un equipo NBA es considerablemente distinta a la que existe en otros baloncestos; hay ligas de verano que son gestionadas por técnicos asistentes, el número de entrenamientos durante la temporada se ve muy reducido y la preparación de encuentros también se ve dificultada por la carga de disputar 82 partidos en 6 meses (más Playoffs).

Otro punto en contra que supone un factor diferencial sobre la competición FIBA, es la relación entre el cuerpo técnico y los jugadores. El control respecto a horarios, concentraciones o alimentación, que tiene un cuerpo técnico de fuera de Estados Unidos, es bastante estricto. En cambio, éste es un tema en el que el jugador NBA goza de cierta libertad debido a lo exigente y estresante de la competición en otros aspectos.

Algo similar a lo anterior sucede en la relación con la prensa. En la NBA cualquier periodista tiene, prácticamente, acceso directo a jugadores y técnicos antes y después de los partidos. Asimismo, se ve como algo natural atender a los medios de comunicación en vestuarios o la propia cancha y por si fuera poco, se producen entrevistas a los entrenadores durante los partidos. Esta manera de entender el baloncesto como un espectáculo por y para los seguidores, es radicalmente opuesta a la de otros lugares. E impensable, claro.

A lo dicho anteriormente, añadir un concepto del juego muy distinto. En la NBA, el juego se basa en buena medida en el 1vs1 y la rigidez táctica en la ejecución de sistemas es notablemente inferior. Este tipo de baloncesto es sustentado por una reglamentación también diferente, motivado sobre todo, por las restricciones en el uso de las defensas zonales (uno de los puntos fuertes de los entrenadores FIBA y que marcan diferencias en muchos encuentros). Por supuesto, la forma de trabajar en categorías inferiores también influye; en USA se focaliza el trabajo en los fundamentos individuales y fuera de allí, el baloncesto se centra en los conceptos colectivos del juego.

En los últimos tiempos se ha especulado con la posibilidad de que grandes entrenadores (como Ettore Messina o Zeljko Obradovic) aterrizasen en el baloncesto americano y quizás, éste no sea el perfil de alguien que sería un pionero. Los motivos mencionados parecen constituir un obstáculo suficiente como para impedir que el primer entrenador jefe no americano, no se haya formado como técnico alrededor de la liga.

La realidad es que ninguna franquicia se ha atrevido hasta el momento con una decisión tan importante como ésta, aunque seguro que llegará ese día. Veremos quién, cuándo y cómo, llega a la NBA para llevar las riendas de un equipo con las peculiaridades que ello conlleva.

Escrito por Alex Dacosta (@DacostapAlex)

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