Fran Vázquez salva la vida a Jasmin Repesa


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Ganó Unicaja en Pucela y Repesa vuelve a respirar aun sabiendo que su puesto como entrenador del equipo malagueño lleva semanas en el alambre. Lo que en circunstancias normales por plantilla y presupuesto (y que me perdonen los aficionados vallisoletanos) debería ser poco menos que una victoria casi obligatoria para Unicaja contra un equipo que compite en una liga muy distinta a la suya, se convirtió casi en una final, con la losa de tener al técnico cuestionado, con toda la presión que eso conlleva para el equipo y con las estadísticas en contra, 104 días sin vencer a domicilio. Tampoco lo tenía fácil el equipo vallisoletano, con uno de sus mejores jugadores, Hunter, renunciando a jugar horas antes del partido por no cobrar y con el péndulo del descenso cada vez más cerca.

El partido no empezó nada bien para Unicaja. Lo que en el incio del primer cuarto parecía un cambio de actitud y mentalidad, en comparación con otros partidos por parte del equipo malagueño, dio un giro de 180 grados, mostrando su peor cara, con esa tendencia a la auto destrucción que tiene en lo que va de competición, cuando el equipo vallisoletano vencía con facilidad a una defensa de Unicaja que hacía aguas. En ataque no conseguían superar la zona impuesta por Roberto González, por la parte vallisoletana, Nacho Martín, que está haciendo la temporada de su vida, anotó cinco triples, con su defensor, Panko, una sombra del jugador que era el año pasado, sin ser capaz de pararle. Lo que empezó siendo un parcial de 8-12 para los malagueños, se terminó convirtiendo en 26-23 para los vallisoletanos al final del primer cuarto.

En el segundo cuarto el equipo malagueño seguía mostrando su peor cara. En defensa no conseguían parar el ataque local y en ataque se mostraban muy desacertados, con un Repesa que no conseguía dar con la tecla para que su equipo carburara. El equipo se llegó a poner 17 puntos abajo aunque llegó al descanso perdiendo por 8 puntos, 47 a 39. Para entonces el Polideportivo de Pisuerga era una fiesta y ya se empezaban a afilar los cuchillos en las oficinas malagueñas.

Nos está acostumbrado Unicaja a apagones colectivos de juego en los cuales encaja parciales de más de diez puntos a cero, con el equipo sin reaccionar y con Repesa sin pedir un tiempo muerto para reorganizar al equipo. Hoy hubo suerte y, a diferencia de otros encuentros, el apagón de juego no ocurrió en los dos últimos cuartos, sino que ocurrió en el segundo; así, el tercer cuarto hizo que las tornas cambiaran y, sin estar Unicaja mostrando un gran juego, consiguió, a bases de triples y de garra, terminar el cuarto ganando de tres puntos, 59 a 62. ¿A qué se debió este cambio? A otra de las paradojas de este año de Unicaja, y es que sus tiradores, sin ser especialistas ofensivos, empezaron a anotar triples; tres triples de Vidal, Urtasun y Calloway, más una canasta de Zoric provocaron un parcial de 0-13 que hacía respirar a Unicaja.

En el último cuarto, y aunque el equipo local usó como principal referente ofensivo a Nacho Martín, Fran Vázquez consiguió pararlo, además de estar muy inspirado en ataque; el jugador gallego cuajó posiblemente sus mejores minutos desde que está en Málaga haciendo que su equipo se pusiera siete arriba a falta de cinco minutos. El equipo vallisoletano le seguía poniendo garra al partido y consiguió, a falta de 1.20, ponerse tan sólo a dos puntos, 78-80 aunque, una muy discutida falta antideportiva a Renfroe hizo que Unicaja sentenciara el partido para terminarlo con un 84-89 a su favor.

Repesa ha dicho en rueda de prensa que la mejor medicina es ganar, pero también ha dicho, y esto es negativo, que parte de la prensa malagueña quiere que pierda. Y no es así, si algo se quiere en Málaga es que el equipo gane, sin victimismos, con buen juego y con garra. El calendario no perdona y ahora el equipo malagueño se enfrenta a otra semana donde se verá las caras contra dos rivales de entidad, el Zalgiris en Euroliga y el Uxúe Bilbao Basket en liga, los dos en el Martín Carpena malagueño. Habrá que ver si las dos últimas victorias obtenidas esta semana sirven como revulsivo para el equipo o si el equipo sigue atascado en una tendencia negativa a la que parece estar abocado a lo largo de esta temporada. El que el conjunto haya sufrido tanto ante el Brose alemán, que nunca ha obtenido una victoria en el Top 16 de la Euroliga, y ante el Blancos Rueda Valladolid, con varios jugadores amenazando con no jugar por impago, no hace sino pensar que, ante dos rivales con tanta enjundia como la que poseen los lituanos y los vascos, el panorama se presenta muy negro.

84 – Blancos de Rueda CB Valladolid (26+21+12+25): Jordi Grimau (2), Román Montañez (12), Nacho martín (24), Alex Renfroe (6), Sinanovic (8) -quinteto inicial-, Patrick Ewing (9), O’ Leary (20), David Navarro (2) y Cizauskas (1).

89 – Unicaja (23+16+23+27): Andy Panko (10), Sergi Vidal (10), Txemi Urtasun (16), Earl Calloway (7), Luka Zoric (6) -quinteto inicial-, Simon (7), Williams (7), César Lima (-), Kosta Perovic (10) y Fran Vázquez (16).

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