Adiós Mike bienvenido Mike.De Brown a D´Antoni


Adiós Mike bienvenido Mike.De Brown a D´Antoni

Antes de nada, agradecer enormemente a J. Pedro Núñez (@23Juanpe33) la confianza que ha depositado en mí creando esta sección llamada “Pase Extra”, para que pueda compartir con vosotros mis impresiones sobre el baloncesto en general y sobre la gran variedad de temas que genera el mundo NBA en particular.

Y no se me ha ocurrido mejor comienzo para celebrar el estreno como web de JordanyPippen.com, que analizar otro estreno que lleva ocupando las primeras planas en las últimas semanas en el universo NBA: El de Mike D’Antoni aterrizando en Los Ángeles como nuevo entrenador jefe de los Lakers.

Tras la derrota en Semifinales de Conferencia de la temporada pasada, la directiva de Los Ángeles Lakers mantuvo como entrenador a un discutido Mike Brown y optó por reforzar la plantilla consiguiendo la llegada de Steve Nash y sobre todo de Dwight  Howard para darle un nuevo aire al equipo, que eso sí, tendría que seguir sin Andrew Bynum en su nueva andadura.

Pero no ha funcionado. Tras 4 derrotas en 5 partidos, Mike Brown ha tenido que hacer las maletas y dar paso (con un interino Bickerstaff de por medio) a un nuevo rumbo en el que el auténtico protagonista va a ser Mike D’Antoni y su run&gun.

Atractivo a priori, sin duda. Pero la gran pregunta es si el estilo de juego del entrenador italo-americano es el que mejor le va a estos Lakers actuales. Y aquí es donde se plantean varias incertidumbres. ¿Se adaptarán los jugadores al libreto de D’Antoni o será el entrenador el que se adapte a sus nuevos y talentosos jugadores? La respuesta a la ecuación debe estar en el equilibrio. Aunque parece que costará algo más de lo esperado.

Los equipos de D’Antoni intentan imprimir un ritmo muy alto de partido en todo momento, procurando tirar en la primera mitad de cada posesión. Entiende que con jugadores de primer nivel, está asegurado un mínimo de un 40 por ciento de acierto en el tiro, y con su filosofía de tiros rápidos, ese porcentaje se traduce en una anotación final en torno a los 115 puntos por partido. Si el rival quiere ganar, ha de meter más, y eso no es nada fácil.

Pero la fisonomía de estos Lakers es muy distinta a lo que D’Antoni se ha encontrado hasta ahora en sus equipos. Por un lado, tiene en su vestuario a uno de los jugadores que pasará a la historia de este deporte. Un Kobe Bryant, que ejerce de líder tanto dentro como fuera de la cancha y con una personalidad muy marcada, no siempre fácil de manejar. Por otro lado, tiene a dos de los mejores hombres grandes de la liga, que por nombre y juego requieren un protagonismo difícil de contentar con un sistema de juego como el que quiere implantar.

Pero no todo deben ser problemas. La gran baza de Mike D’Antoni en esta aventura es el poder contar con su ‘alter ego’ dentro de la pista. La presencia de Steve Nash debe facilitar la circulación de balón y hacer que todos sus compañeros se involucren en el juego, cosa que hasta ahora está siendo difícil, sobre todo por lo que a los hombres altos se refiere. El hecho de que el canadiense tenga unos cuantos años más de los que tenía cuando coincidieron en Phoenix, puede parecer un hándicap, pero en realidad el papel de Nash en este equipo será muy diferente al que tenía en aquellos Suns. En Los Ángeles no tendrá la necesidad de anotar tanto como lo hacía en Phoenix ya que esa función está bien cubierta por otros jugadores. Aquí su máxima preocupación debe ser involucrar a un Pau Gasol bastante perdido y sobre todo a un Dwight Howard, considerado el mejor pívot de la competición y el hombre más deseado durante los dos últimos años, que de momento está pasando de puntillas por su andadura angelina.

Y esto sí puede ser un problema. El futuro a medio plazo de los Lakers se sustenta en que sean capaces de renovar a Dwight Howard en verano y basar su reconstrucción en torno a él, cuando Bryant decida su retirada o baje su rendimiento. Y esto sólo lo van a conseguir si se cumplen dos condiciones: que sean un equipo ganador desde esta misma temporada y que Howard sea una pieza clave en el juego, permitiéndole seguir en la cresta de la ola. Y a día de hoy no parece cumplirse ninguna de las dos.

En realidad, una puede ser consecuencia de la otra. Si Dwight Howard consigue retomar su protagonismo y volver a ser una amenaza para los rivales, se crearán más espacios para los hombres de fuera haciendo que los porcentajes suban, y por tanto, que el equipo tenga más opciones de ganar partidos.

Y para que eso ocurra es básico que Steve Nash vuelva al equipo y que aparezca el juego entre pívots que se preveía cuando empezó la temporada. Tanto Nash con su visión de juego y su capacidad para encontrar a sus compañeros en buenas posiciones, como el talento de Pau Gasol en el poste para asistir, deberían hacer que Howard campara a sus anchas por la zona rival. Pero ahora mismo ni está Nash disponible, ni Gasol está jugando en el poste.

Y ese es otro de los problemas que deber resolver Mike D’Antoni. Un jugador de siete pies, con facilidad para anotar y con la capacidad de pase que tiene el español, no debe ser desaprovechado ni puede ser un problema, sino todo lo contrario. Y es el entrenador el que ha de aportar soluciones o decidir un traspaso si no se ve capaz de ello.

Un traspaso, que una vez más vuelve a estar en boca de todos y que hasta cierto punto es normal teniendo en cuenta el salario del jugador y su poco protagonismo en el equipo. Jugadores como Josh Smith y Amare Stoudemire ya han salido a la palestra por ser considerados más idóneos que el español para el sistema de D’Antoni.

Pero lo que puede verse como solución puede convertirse en un gran problema. Quizás sí puedan ser jugadores que desde un primer momento se sientan más cómodos para correr y rendir en el run&gun, pero desde luego, no tienen la capacidad de pase ni la inteligencia colectiva del juego de Pau Gasol, con lo que el gran perjudicado de ese traspaso podría ser Dwight Howard, ya que aunque el equipo funcionara y ganara más partidos, sin duda, en ese ir y venir de alta velocidad por la pista, él recibiría menos balones y perdería protagonismo, poniendo en peligro su continuidad a final de temporada.

Pero un traspaso no es la única solución. Todos tenemos en mente el estilo de Mike D’Antoni con Shawn Marion y Amare Stoudemire jugando por dentro a un ritmo endiablado marcado por Steve Nash y hacemos inevitablemente la traslación a estos Lakers. Y es ahí donde chirría la figura de Gasol. Pero no tiene porque ser así. Primero, porque D’Antoni puede adaptar su estilo a los jugadores que tiene y segundo, porque ya otras veces ha jugado con algún matiz en sus sistemas, que nos hace ser optimistas a los que queremos que Pau sea parte de este nuevo proyecto.

Una de las mejores temporadas de Mike D’Antoni en los Suns, con un record de 61 victorias y 21 derrotas (sólo una victoria menos que su mejor temporada en Phoenix), lo consiguió en la 06/07 con un equipo donde Steve Nash, Raja Bell, Shawn Marion, Boris Diaw y Amare Stoudemire, asumían el rol principal.

Los Lakers actuales, si bien son diferentes a aquellos Suns, podrían llegar a conformar un equipo con una fisonomía parecida. Steve Nash repite al mando del timón haciendo que las líneas maestras no varíen demasiado. Kobe Bryant ocuparía la posición de escolta en lugar de un Raja Bell, que aunque es un jugador interesante no puede compararse a ‘La Mamba Negra’ en casi ninguna faceta del juego. Metta World Peace asumiría el rol de Shawn Marion como hombre fuerte jugando por fuera y Dwight Howard podría ser el interior atlético que necesitan, papel ejercido en su día por Stoudemire.

Y Gasol? Evidentemente Pau es muy distinto físicamente hablando a Boris Diaw, pero los dos tienen una característica en la que coinciden: que son buenos pasadores. Y si Diaw le sirvió a D’Antoni en aquellos Suns, sin duda ha de ser capaz de involucrar a un tipo que pasa mejor, anota más, es más alto y tiene más peso en el equipo y en la liga que el francés.

D’Antoni no lo tiene fácil. Debe hacer funcionar en poco tiempo a un equipo en el que no cabe la derrota y en el que todos los focos estarán sobre él. Y no parece haber empezado con buenas sensaciones, tras ser segundo plato tras el fichaje fallido de Phil Jackson y la polémica del cruce de declaraciones con Pau Gasol.

De él depende que sus jugadores estén comprometidos. Debe ‘convencer’ y no ‘vencer’ a su vestuario. Sólo así conseguirá que su manido sistema sea efectivo y no tan sólo efectista. Y no debe olvidar, que siempre, la mejor apuesta es el talento.

Bienvenido a los Lakers, Mike. Y que tengas suerte, la vas a necesitar.

PASE EXTRA: A Kobe Bryant le quedan pocos años para retirarse y su único objetivo es conseguir otro anillo antes de hacerlo. ¿Aguantará la paciencia de Kobe si Mike D’Antoni no consigue hacer un equipo ganador en poco tiempo?

 

 

Escrito por José Luis García  (@paseextra)

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