La ultima apuesta de Jack Molinas


 ESCRITO POR COBI SOBRINO
 La ultima apuesta de Jack Molinas

Nacido el 31 de Octubre de 1931 en el seno de una familia de clase media y de origen judío en el Bronx neoyorkino, Jack, como todo el mundo le conocía, era un atleta y estudiante de gran talento que acudió al instituto de Stuyvesant. En1949 lograron el campeonato estatal y con ello Jack se ganaría también un “scolarship” en la universidad de Columbia.

A principios de los 50, Jack Molinas que se había convertido en un poderoso 6’6’’ forward y pívot de los Columbia Lions, sería uno de los artífices de una de las temporadas más exitosas de la historia de la universidad. En 1951, Jack fue el máximo anotador de los Lions (331pts) y nombrado en el Converse All-America honorable mention. El récord de Columbia fue de otro tiempo, llegaron a poseer un record 22-0 (incluyendo 12-0 en la conferencia) y eran el N.3 del ranking nacional consiguiendo así su pase al torneo final NCAA. Por esos caprichos del destino y sin duda gracias a un sistema que ahora calificaremos de locos, los Lions se topaban en primera ronda de la East Region con el N.4 del ranking nacional, Illinois. A pesar de que Molinas fue el máximo anotador con 20pts los Lions perdían por 79-71. Las dos siguientes temporadas Molinas siguió rindiendo a buen nivel y así sería nombrado en el equipo All-Conference. Los Lions  no lo hicieron nada mal acabando con un récord de  16-10 en 1952 y 17-6 en 1953 en la temporada sénior de Molinas. Jack acabaría su carrera universitaria jugando un total de 59 partidos sobrepasando la barrera de los 1000 puntos (1046) promediando 17.6 como colegial. A día de hoy todavía se encuentra en el Top-20 de los máximos anotadores de la universidad de Columbia. También por varias temporadas ostentó el record de más puntos en un partido de Columbia con 44 hasta que fue batido por Chet Forte en 1957. ¿Que no os suena Chet Forte? Pues que sepáis que en la temporada 1956/57 batió nada más y nada menos que a Wilt Chamberlain por el premio que concedía la UPI (United Press International) al mejor universitario de la temporada. El año anterior lo había ganado Bill Russell y luego de Forte seria Oscar Robertson el ganador en tres ocasiones.

 

Así pues, el 24 de abril de 1953 en el draft celebrado en Boston Jack Molinas sería escogido en la posición número tres sólo por detrás de Ray Félix (Baltimore Bullets y futuro Rookie del año) y Bob Houbregs (Milwaukee Hawks y que venía de ser elegido Player of the Year en la NCAA) por los Fort Wayne Pistons (actuales Detroit Pistons). Antes de ellos tres tanto Nueva York como Philadelphia habían hecho dos elecciones que imagino que serian de las llamadas territoriales de aquel entonces.

 

Su primer contrato fue de $9600 dólares más un bonus de fichaje de $500 dólares, sin duda una cifra más que decente para los años 50. Llegaba como rookie junto a George Yardley que luego se convertiría en el primer jugador en sobrepasar la barrera de 2000 puntos en una temporada y también en el primer jugador que se retiraba promediando más de 20 puntos en su última temporada en activo. En este equipo de los Pistons que venían de jugar la final de conferencia la temporada anterior brillaban con luz propia Larry Foust (perenne pívot All-Star que llevaba promediando un doble-doble las ultimas 4-5 temporadas), Fred Scolari que ya venía de vuelta y apuraba sus últimos días de carrera, había sido subcampeón de la primera edición de la NBA en 1946 con los Capitals. Otro veterano en la plantilla era Max Zaslofsky que tan buenas temporadas había disputado en los Chicago Stags desde su incorporación a la liga en 1946.

 

molinas jack

 

Tras perderse los dos primeros partidos de temporada regular donde los Pistons se pusieron 2-0, el debut de Molinas tuvo lugar un siete de noviembre en un partido que perdieron contra los Rochester Royals. Molinas anotaría ocho puntos con un 6/8 en TL. Siendo rookie era considerado a  un nivel superior al de sus compañeros George Yardley, Mel Hutchins y Larry Foust, todos grandes jugadores de la NBA. Molinas no era uno del montón. En los primeros meses de la competición Molinas sería considerado uno de los top rookies de la liga promediando 11.6 puntos y 7.1 rebotes. Sobrepaso la barrera de los veinte puntos en cinco ocasiones. Hasta aquí todo bien y es ahora cuando quisiera hablaros de quien realmente fue y lo que le pasó a Jack Molinas.

 

Como ya comentaba antes, Molinas fue un prodigio en la escuela tanto en el aspecto deportivo como en los estudios. Pero había un lado más oscuro que ya desde los 12 años se empezó a manifestar en el joven Jack. Era su adicción al juego y a las apuestas ilegales. Para cuando cursó sus estudios en el instituto Stuyvesant y luego en la universidad de Columbia ya trabajaba con un bookie (corredor de apuestas) perteneciente a la mafia, apostando contra su propio equipo, a veces perdiendo los partidos a propósito, otras veces jugando para ganar o fallando tiros fáciles para entrar en el bonus de los puntos diferenciales apostados. Para Molinas no había nada más excitante que jugar tantos escenarios diferentes  dentro de un partido de basket. ¿Era hora de tirar el balón fuera? ¿O de hacer 3 segundos en la zona? ¿O debería empezar a anotar para presentar unas estadísticas decentes?

 

El 10 de enero de 1954 y tras haber sido elegido para formar parte del equipo de la conferencia Este para el All-Star sería suspendido por la liga después de admitir que apostaba por los resultados NBA aunque como él mismo decía que solamente lo hacía por las victorias de su equipo, los Fort Wayne Pistons. Algunos creyeron que también ponía apuestas en contra de su equipo. A pesar de que el siempre insistió en que solamente apostaba sobre las victorias de su equipo, las autoridades estaban interesadas en un partido contra Boston en el cual Molinas estuvo en el banquillo toda la primera parte y cuando se incorporó al partido con menos de un minuto por jugarse cometió dos faltas flagrantes sobre Bob Cousy.

 

Decía a los periódicos de NY “Solo aposté por las victorias de mi equipo. No sabía que estaba haciendo nada malo”. Molinas apeló por una vuelta a la liga las siguientes temporadas hasta que en 1958 después de muchas visitas a los juzgados, de abogados, de acusaciones y de apelaciones la NBA reafirmaría la sanción de por vida sin dar vuelta atrás y sin posibilidad de apelar nuevamente. Molinas no volvería a jugar profesionalmente en su vida.

 

jack molinas

 

Después de tanto tiempo apostando y amañando partidos no supo cómo parar, Molinas iba de campus en campus corrompiendo a otros con prostitutas y dinero fácil. En aquella época tampoco era mucho lo que se podía ganar jugando al baloncesto, el propio Molinas había sido ofrecido $9000 por una temporada como profesional. Sin embargo los estudiantes que él reclutaba podían hacer $1000 en una sola noche. Molinas vendería el partido amañado a un bookie digamos a un precio de 10000 dólares y luego apostaría unos cuantos miles de su bolsillo en dicho partido. En su época dorada él y sus cómplices podrían estar ganando más de $50000 a la semana. La historia de Molinas es una de las más interesantes y preocupantes de la historia del  baloncesto.

 

La saga continúa y no se acaba con esta sanción. En 1961, un escándalo mayúsculo hizo temblar al país entero cuando 37 jugadores de 22 universidades diferentes incluyendo Columbia, St John’s, North Carolina State y New York University, fueron arrestados por su participación en el amaño de partidos. 10 años atrás, otro escándalo había sacudido al baloncesto colegial cuando docenas de atletas amañaban partidos, incluyendo a miembros del gran equipo CCNY de 1950 que ganó ambos NCAA y NIT torneos (la única vez que un equipo ganó ambos), aunque de esto hablaré otro día. Volviendo a Jack Molinas, alrededor de 1957 se juntó con varios amigos y conocidos de su barrio o del instituto y siendo el cabecilla del grupo acabaría siendo detenido por su implicación en el amaño de hasta 67 partidos de NCAA en la temporada 1961.

 

En esta ocasión hubo un contacto más directo con la  mafia que en los escándalos de 1951. Molinas estaba involucrado con un lugarteniente mafioso perteneciente a la familia Genovese de Nueva York Tommy “Ryan” Eboli y con el que luego sería el “boss” de los Genovese (1980-2005) Vincent “The Chin” Gigante. Eboli que también había sido parte fundamental de la entrada y el rol de la mafia en el mundo del boxeo (fue manager de Gigante en su carrera como boxeador) sería el boss del clan Genovese cuando tanto Vito como Gerardo Catena fueron encarcelados. La lucha de poder entre la familia para ser el “boss” acabaría con Eboli que fue asesinado en julio del 72 en Brooklyn con cinco disparos en la cabeza cuando se disponía a arrancar su coche tras haber visitado a una de sus amantes.

 

Un nativo del Bronx Joe Hacken, que había estado involucrado pero había escapado de cualquier imputación en el caso de 1951, era el socio de Molina en las apuestas ilegales y amaños de partidos. Habían logrado convencer a jugadores de  27 universidades diferentes desde 1957-61. Controlaron más de 476 jugadores y 43 partidos (aunque otras fuentes hablan de más de 80).

 

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Hacken era un fanático del baloncesto y tenía en su haber más de nueve arrestos en bookmaking (apuestas). Está comprobado y documentado que ya hacía negocios con Jack Molinas cuando este era uno de los mejores jugadores en la Ivy League en Columbia. Hacken siempre solía presumir que había amañado su primer partido en 1938 cuando tenía 18 años  e imagino que todo venía de familia ya que su hermanastro era Cornelius Kelleher, uno de los más conocidos bookies de Manhattan y que había servido condena en los años 50 por su participación en el escándalo de 1951.

 

Otro nombre que os sonará es el de Connie Hawkins que por entonces (1960) era la estrella de Brooklyn’s Boys High. Ese verano y justo antes de enrolarse en la universidad de Iowa conoció a Jack Molinas y era habitual verle junto con  Roger Brown, otra estrella local, conduciendo el coche de Molinas acompañados de bellas señoritas, imagino que para discutir sobre la biblia.

 

Durante sus temporadas freshman en Iowa y Dayton respectivamente ambos habían recibido regalos y diversos favores por parte de Molinas. Durante las navidades de 1961 Connie Hawkins que se encontraba en una situación económica nada boyante decidió pedir prestados $250 dólares de Molinas con la promesa de devolverlo pero de ninguna manera se comprometió a tirar los partidos o de cara a amañarlos la siguiente temporada. Los dos imputados principales Hacken o Molinas negaron repetitivamente que Hawkins supiera o hubiera participado en ninguna de estas apuestas o amaños de partidos.

 

Sin embargo su asociación con Molinas haría que la carrera universitaria de Hawkins terminara prematuramente. El comisionado Walter Kennedy de la NBA también sancionó de por vida a Hawkins y Bacon.

 

No sería hasta la temporada 1967/68 cuando Connie Hawkins pudo jugar profesionalmente y con los desaparecidos Pittsburgh Pipers de la extinguida ABA se llevaría el MVP y el campeonato en su debut como pro (27 puntos, 13 rebotes, 5 asistencias). En 1969 cuando tras ganar un larguísimo proceso judicial la NBA levantaría la sanción sobre la que el recaía y así “The Hawk” (al que muchos han llamado la versión de Dr J de los sesenta) debutaba en la NBA para la temporada 1969/70 de la mano de los Phoenix Suns a los 27 años. Llegaría a ser Allstar cuatro veces pero nunca alcanzaría el nivel mostrado en su juventud. Por su parte Bacon nunca daría el salto a la NBA pero sí que tuvo un papel importante en la ABA con los Indiana Pacers alcanzando varios campeonatos y siendo junto con Mel Daniels y G.McGinnis las estrellas del equipo.

 

JackMolinas

 

Retornemos de nuevo a los hechos de 1961 y como fue desenmascarada esta red de apuestas ilegales y amaños de partidos. Todo iba bien para Jack Molinas y cía. hasta que uno de sus socios de nombre Aaron Wagman intentó sobornar al fullback de la universidad de Florida (si, era tanta la avaricia que no les llegaba el baloncesto) Jon McBeth el cual informó a su entrenador. Unos días más tarde Dave Budin, que era otro amigo de infancia de Molinas y socio en sus negocios delinquidos intento amañar otro partido de fútbol americano entre las universidades de Michigan y Oregon.

 

 Gracias a un chivatazo de uno de los trabajadores de la oficina del fiscal del distrito Hacken sabía ahora que las autoridades estaban tras su pista. Tanto él como Wagman comenzaron a llamar a los jugadores en su nómina para que nadie perdiese los nervios y de esa forma actuar como si todo siguiese normal, pararían las apuestas por un tiempo debido a las pesquisas policiales. A pesar de todos sus intentos, en marzo de 1961 tanto Joe Hacken como Aaron Wagman eran arrestados. Cuando la policía empezó a cuestionar a los jugadores implicados casi la mayoría al completo confesó su participación en los amaños de partidos.

 

Todos los cómplices, socios y demás confesaron su implicación en el amaño de partidos pero Hacken nunca habló. Casi un año más tarde, enero de 1962, Jack Molinas sería arrestado pero casi ni se inmuto, se sentía intocable, el nunca había mencionado o estado presente cuando se amañaba los partidos en cuestión. A no ser por una excepción, Molinas personalmente había contactado y sobornado a Billy Reed de Bowling Green. 

 

Hacken solo salió de su silencio para intentar exonerar a Connie Hawkins negando toda participación de este en cualquier actividad ilícita. En 1965 desde la cárcel escribió una carta al NY post intentando limpiar el nombre de Hawkins y ya luego en 1969 aun en prisión, firmara un” affidavit” una confesión para los abogados de Hawkins afirmando que el no sabía de ninguna conexión de Hawkins con el amaño de partidos.

 

Otros jugadores como Tony Jackson de St John’s no reportó un intento de soborno alegando que pensó que era una broma, Doug Moe una estrella de North Carolina había recibido 75$ a través de un amigo común para volar a Nueva Jersey y reunirse con Wagman. Moe rechazó cualquier posibilidad de un amaño de partidos. Aun así sería sancionado y nunca llegaría a jugar en la NBA, si lo hizo en la ABA, debutó con 29 años, logrando el campeonato con los Oakland Oaks de Rick Barry. Luego sería el entrenador de los tan famosos Denver Nuggets de la NBA en la década de los ochenta (English, Issel, etc).

 

Otros jugadores implicados fueron Ed Bowler (LaSalle) Art Hicks y Hank Gunterf ( Seton Hal), Anton Muehlbauer, Stan Niewierowski y Terry Litchfield ( North Carolina State), Ray Paprocky (NYU), Fred Portnoy ( Columbia University) Mike Parenti y William Chrystal de St John’s y Reed de Bowling Green.

St. Joseph’s de Philadelphia que había finalizado tercero en el torneo NCAA de 1961 pero fue inmediatamente desposeído de esa clasificación final ya que los titulares controlaban los partidos para Molinas y los suyos. Jack Molinas fue declarado culpable de sobornar a jugadores y amañar partidos de 1957 a 1961. Fue condenado de 10 a 15 años en prisión de los cuales sirvió cinco en Attica donde fue la inspiración para la película de Burt Reynolds “The longest yard”. Después de su liberación se mudo a Hollywood y gracias a los lazos que aun tenia con la mafia empezó a traficar con pornografía y con abrigos de piel importados desde Taiwan. Nunca más se metió en problemas con la ley.

 

El 3 de agosto de 1975, una sola bala en la parte posterior de la cabeza le vería asesinado mientras departía alegremente en el jardín de su casa con su novia de toda la vida Shirley Marcus la cual había llegado de NY solo unas horas antes. Ella misma resultaría herida en el incidente. Nunca se aclaró si había sido un ajuste de cuentas pero dos días después LA Times informaba de un posible link entre el tiroteo de Molinas y el asesinato en 1974 de su socio Bernard Gusoff. El 15 de noviembre de 1974 Gusoff había sido golpeado hasta la muerte en su apartamento de Los Ángeles, su caso nunca fue resuelto. Molinas había cobrado $500.000 dólares del seguro de vida de Gusoff.

 

Molinas era un tipo inteligente que sin embargo usó toda su habilidad para perderse por el mal camino, era un apostador compulsivo y un “scam artist”. Una vez amañó un combate de boxeo drogando a uno de los púgiles. Invento su propia máquina del tiempo y fue capaz de reducir el impulso eléctrico que llegaba a varias casas de apuestas, siendo apenas detectable y ganando tiempo al reloj de forma que cuando ponía su apuesta ya sabía el resultado y el ticket le iba a validar dicha apuesta porque estaría dentro del tiempo legal cuando de carreras de caballos se trataba. Incluso cuando estaba en prisión se vio envuelto en un caso de cheques falsos.

 

Así acabo la vida de Jack Molinas, gran jugador universitario y profesional, el tramposo que amañando partidos casi acaba con el baloncesto que conocemos y un  brillante abogado que siempre tendría que escoger el camino menos legal.

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