The Goat, el mayor artista de la Rucker Park


The Goat, el mayor artista de la Rucker Park

Todos las artes desarrolladas del ser humano tienen grandes nombres que perdurarán a través de los tiempos, algunos consiguen la gloria y el reconocimiento en vida, otros muy a cuentagotas, y la mayoría ni los huelen.

Hoy voy a hablar de uno de esos desheredados que incluso fuera de USA es un semidesconocido, pero en gran parte de aquél país es un icono y una leyenda de uno de los artes callejeros por antonomasia: El “playground” o basket callejero.

2Son palabras mayores cuando los cronistas de la época, como si fueran auténticos costumbristas, relataban a diario las hazañas de este tipo, que se codeaba con la gloria de las acciones que realizaba en una cancha callejera, y la miseria que rodeaba su vida. Estamos hablando de un artista en la indigencia llamado Earl Manigault, más conocido como “The Goat”.

Es difícil, realizar un biografía gráfica de este tipo, lejos de los grandes focos, ajeno a las cámaras, donde tener una cámara en una zona tan violenta en aquella época como era el barrio de Harlem, era motivo que te atracaran o de algo más…para conseguir un botín tan preciado. Gracias a los testimonios de grandes figuras de la NBA, de playgrounders profesionales, periodistas y por la película de su biografía, un aficionado neófito como yo en esta leyenda callejera, puede hacerse una ligera idea de lo que fue “The Goat” (La cabra, debido a su increíble salto).

Aunque parece ser que la leyenda de Earl Manigault cobra más fuerza por la arcaica tradición oral que se transmiten entre generaciones de playgrounders de todo tipo, desde vecinos a estrellas deNBA. 
The Goat se desenvolvía en tal pobreza, que me recuerda a tantos grandes artistas que ha dado la Historia y que mendigaban con su arte transformado en obras maestras y que tuvieron una existencia cruel debido a sus caracteres tan difíciles y entornos peores.
De esta manera, me voy a atrever a poner a Earl “The Goat” Manigault, en este género de artistas, que su nombre perdura en el tiempo pero que no consiguieron reconocimiento y fama en vida acorde a su arte, por su “peculiar” carácter y un entorno de auténtico infierno.

EL MEJOR JUGADOR DE TODOS LOS TIEMPOS SEGUN KAREEM ABDUL JABBAR


3La dimensión de nuestro protagonista cobra forma cuando Jabbar anuncia su retirada. Hay un momento emotivo de máximo nivel cuando al máximo anotador de la historia de la NBA, múltiple campeón, y uno de los más grandes de todos los tiempos, Kareem Abdul Jabbar le preguntaron quién había sido el mejor jugador que había visto, respondió con el nombre de un individuo que jamás fue profesional.
Ese hombre influenció a muchos de los grandes jugadores de la historia de la liga, que lo conocieron cuando tan solo eran muchachos que iban a divertirse y a probar el alcance de sus habilidades en los playgrounds de la ciudad deNew York.
Según todos los que alguna vez lo vieron jugar fue el más grande. Un jugador asombroso del que no existen archivos fílmicos como ya he comentado ¿a quién nombró el bueno de Jabbar? Pues, a Earl “The Goat” Manigault.

UNA VIDA DE INFIERNO EN EL HARLEM

4Earl nació en Charleston, siendo el último de nueve hermanos, pero creció en Harlem, Nueva York, ya que su madre se trasladó con él y sus hermanos a vivir allí, un lugar donde solían y suelen vivir las familias de raza negra más desfavorecidas de la zona.
Desde pequeño, convive en un mundo de drogas, violencia y crimen. En una vida de pobreza como la que tenían, Earl pasó prácticamente toda su infancia en la calle, casi siempre viendo o jugando baloncesto en la Rucker, la cancha que le hizo famoso como The Goat (la cabra ,debido su increíble salto).
Desde sus primeros años Manigault tuvo una lamentable alimentación provocada por la pobreza en la que vivía, añadido a un carácter muy inmaduro que fueron su Espada de Damocles para que se convirtiera en un adicto a la heroína. “Cuando abandoné el colegio me incliné a la heroína con facilidad”. –Comentaba “The Goat” 
Cuando llego al instituto Franklin High School, llego a ser un ídolo allí. Pero al otro lado de su magnífico nivel baloncestístico se encontró con sus primeros contactos con las drogas, comenzó a fumar marihuana, lo que le hace ser expulsado de la escuela, lo que le llevó a ingresar en un instituto privado, el Laurindburg, en Carolina del Norte.
Al término de su etapa escolar seguía siendo una estrella en su deporte, lo que llevó a recibir ofertas de varias universidades, entre ellas algunas importantes como Duke o North Carolina, a pesar de sus malos resultados académicos. A pesar de las buenas oportunidades que se le presentaban, Manigaultaceptó ir a la Johnson C. University, donde solo había alumnos negros. Allí, problemas constantes con su entrenador le llevaron a abandonar el equipo transcurridos sólo seis meses, para volver a Harlem.

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A partir de ahí, The Goat, decidió malvivir con lo que mejor sabía hacer: dejarse la vida en una pista callejera. Decidió compartir su arte urbano con las torturadas almas que convivían en aquel infierno de Harlem. Viviría solo y para el basket callejero, para sentirse vivo y para malcomer y conseguir drogas…

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Para ello disputaba todos los partidos posibles, incansablemente, llegando a apurar jornadas de hasta 20 horas sin descanso. Cientos departidos jugó en Harlem y el Upper West.
Llegaría lo inevitable: fue acusado y enviado a prisión por posesión de drogas en 1969, pasando 16 meses durísimos entre rejas. Su salida y regreso a la Rucker (La catedral playground por excelencia) fue todo un acontecimiento para la gente que se apelotonaba para verle en acción (incluso se dice que llegaban a asistir a sus partidos no menos de 10.000 personas).
Pero su físico mermaba notablemente. Ya por entonces se le iban $90 diarios en heroína, dinero que intentaba conseguir de cualquier manera. Varios años después diría en una entrevista “Soy un hombre rico. Mira mis brazos, tengo todo mi dinero en las venas.”

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Enganchado totalmente a la heroína, fue encarcelado de nuevo en 1977 por un atraco fallido en el que buscaba conseguir dinero con el que poder comprar droga. Pasó dos años más en prisión, período en el que luchó por no volver a probar la heroína nunca más.

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Al salir de la cárcel, se fue a Charleston con dos de sus siete hijos, aún sin esposa reconocida, para evitar que éstos se convirtieran en lo que se había convertido él. Sin embargo, no duró mucho allí: volvió a Harlem, pero ya jamás pudo volver a ser lo que había sido. Tras ser operado de gravedad de los problemas cardíacos ocasionados por sus años de drogadicción, comenzó a ayudar a otros jóvenes con problemas para que no cayeran en los mismos errores que el cometió.

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 En 1991, cuando recibe unos diez mil dólares en concepto de derechos, en propiedad de una productora, la HBO, que pretendía llevar al cine su vida. El guión corre a cargo de Alan Sawyer y llevará por título ‘Harlem’s Angel’. Pero no será hasta 1996 cuando se realiza una película sobre su vida: “Rebound: The Legend of Earl Manigault’

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La vida, por fin, parecía sonreírle. Pero duró poco. En 1998, ya en un estado físico y de salud lamentable, murió un sábado de mayo, en torno al mediodía, el corazón de Manigault dejaba de latir.Tenía 53 años. A pesar de ser ya toda una leyenda de las pistas callejeras, apenas unos pocos amigos, compañeros y contrincantes acudieron a su funeral.  

COMO ERA “THE GOAT” EN LA RUCKER.

 

11A los 13 años, The Goat y midiendo 1.65 ya era capaz de hacer algo más que tocar el aro. Se ganaba el asombro de sus compañeros en el institutoBenjamin Franklin al poder machacar libros y balón simultáneamente.
The Goat asiste con 18 años, en 1962, al templo del basket callejero, laRucker, nacida en 1946 en tributo a Holcombe Rucker. Asiste a uno de los partidos más legendarios en el todavía joven curso del torneo: el duelo entreWilt Chamberlain y Connie Hawkins. Y sin embargo no es ninguno de ellos quien más le impresiona.
Lo hará Jackie Jackson en cada uno de sus vuelos, que la gente parecía celebrar más que ninguna otra cosa. Y aquello fue lo que The Goat más le marcó. Incluso más que jugadores que le doblaban en edad.
En la Public Athletic League se hizo una estrella promediando 24 puntos y 11 rebotes. En un partido metió 57 puntos. El primero de sus grandes números, por el que más será conocido, era el Double Dunk, un gesto de sobradísima galería al tendido.
Russ Bengtson lo resumía someramente en la prestigiosa revista SLAM: “Many claim to have witnessed the ‘double dunk’, where Manigault dunked the ball, caught it in mid-air with the other hand, and dunked it again”Lo más sorprendente es que era capaz de hacerlo en pleno juego.
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En ‘The City Game’ el cronista Pete Axthelm describía la hazaña en estos términos: “Occasionally he would drive past a few defenders, dunk the ball with one hand, catch it with the other and raise it and stuff it through the hoop a second time before returning to earth”.

13Se trata de una de las maravillas más colosales de la creación en el aire y que la película biográfica Rebound no acertaba a recoger en exactitud.
El  ‘double dunk’ no consistía en colgarse del aro un cuerpo muerto para prorrogar pesadamente la maniobra de llevar el balón a un segundo mate. Sino de un prodigioso doble gesto detonado en un mismo salto. Una suspensión suficiente para machacar el balón dos veces con distinta mano. Manigault solía realizarlo bien desde la frontal con una batida a dos piernas o de una segunda forma, mucho más dilatada, que descrita insinúa algo nunca repetido. Una escapada fugaz de la defensa desde el ala derecha del ataque le permitía tomar la suficiente velocidad para despegar desde las letras con su pie izquierdo (desde igual punto que Dr J en su increíble “Baseline move” sobre Jabbar en forma de canasta pasada), dar la espalda al tablero, matar aprisa el balón con su mano izquierda, recogerlo con su derecha y levantarla para ejecutar un segundo mate dejando atrás el aro y cayendo en las letras opuestas. ‘Two dunks in one’. Una obra de arte que sofisticó magistralmente a cada nuevo ensayo hasta realizarlo a la endiablada velocidad de un dibujo animado, como una recreación virtual de hoy en día.

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Durante el concurso de mates de 1984 Larry Nance se le intentó acercar con un mate con dos balones a lo que era el ‘double dunk’. Fue un enorme mate de concurso, pero The Goat lo hacía con un solo balón en una suspensión salvaje, de tal grado en ocasiones que más de una vez empleó como un acto reflejo su mano izquierda, la del primer mate, para evitar golpear el aro con la cabeza. Estamos hablando de un tipo de 1.85 y ya me imagino a los más escépticos negando con la cabeza, para ello se encargaron algunos como Barry Beckham a titular su biografía con su simple y directo: ‘Double Dunk’. Mientras The Goat combatía su indigencia callejera con números circenses como colocar una moneda de 25 centavos, un simple quarter, solía ser la limosna más habitual. Que los chiquillos, escalando por los soportes, dejaran la moneda sobre el canto del tablero y cientos de almas gritando para que The Goat hiciera lo imposible: atrapando el balón en su mano izquierda para dejar libre la otra, batiera aquellos imposibles cuatro pies y medio -en torno a los 135 de vertical- para alcanzar esa moneda antes de machacar el balón en caída libre. El joven Manigault, que años atrás lo viera hacer aJackie Jackson se adornaba con ambas manos a modo de tomahawk en plena caída. La canasta temblaba hasta el soporte anclado al suelo.

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Era la 
Edad de Oro del playground, ya que brillaba en todo su esplendor donde alternativamente se entremezclan Alcindor (Jabbar), Hawkins, Monroe, Archibald (único jugador en la historia de laNBA en ser máximo anotador y asistidor en la misma temporada), que decir de Julius Erving (El increíble Dr.J) y un etcétera irrepetible. Manigault formará equipo en el mítico Urban League y, ocasionalmente, el quinteto formado por The Goat, Joe Lewis, Joe Hammond, Pee Wee Kirkland y Herman Knowings, fue sin duda el equipo más “playgrounder” que se haya podido reclutar. Es allí, a finales de los años sesenta, donde la fama de The Goat alcanza su máximo esplendor. Sus acciones no tenían parangón y es seguido por multitudes para verle jugar. En uno de aquellos partidos un jovencito de Roosevelt llamado Julius Erving le abordó de pura admiración para decirle: “Dios, es verdad todo lo que había oído sobre ti”.

16Y es que mientras los mastodónticos Russell o Chamberlain dominaban el juego por encima del aro en la NBA en la Rucker de entre 1965 y 1975 ya campaban a sus anchas las primeros grandes voladores: Jackie Jackson, Connie Hawkins, Earl Manigault, Herman Knowings, Julius Erving. De entre todos ellos, The Goat era el gran artista. Palabras mayores.
Esas estrellas NBA que pasaron por la Rucker se desvivían no por el dinero, sino por el respeto, la fama y el estatus que alcanzaban en las calles una vez que lograban dominar el juego callejero, lo demás era secundario.
Sin embargo, The Goat, era más radical y “genuino” ya que vivía por y para la calle: continuaba con sus espectáculos a cambio de monedas, o por apuestas de poco dinero, para poder lograr una alimentación básica y para costearse las dosis diarias de heroína que necesitaba.
De esta manera, sucedían las hazañas de forma, casi espontánea. Una de las más alucinantes fue en medio de un partido cuando le gritó un espectador a The Goat“Te doy 60 pavos si consigues 20 mates de espaldas en el partido!”.

17The Goat, aceptó y se “cascó” 36 mates de espaldas…en aquella época , 60 pavos era una pasta. Sin embargo, lo que más le obsesionaba era posterizar a tipos muchos más altos que él…y pasarlos por encima.

Según los cronistas, periodistas y jugadores comentan que el increíble mate de “Vinsanity” Carter en Sydney sobre el gigante francés Weissera algo que The Goat lo tenía dominado y con realizaba con facilidad.

En una tarde para la gloria del playground fue cuando saltó sobre dos jugadores de mayor estatura (Val Reed y Vaughn Harper) desde un palmo por delante del tiro libre para rematar el balón a dos manos.“And the crowd… went crazy”. Lo que años después se conocería como ‘360’ era llamado entonces ‘Around the World’, principalmente, porqueManigault era capaz de añadir medio giro más al cuerpo culminando el mate de espaldas.
“Podía saltar por encima de jugadores ocho pulgadas más altos que él sin tener que driblarles”, escribía Axthelm mientras Gene Williams, co-fundador junto a Holcombe Rucker del torneo más célebre en asfalto, añadía que “la capacidad de salto para un hombre de su altura era algo asombroso, increíble”.

Las crónicas relatan que eran mates de auténtica exhibición estética, y mejor cuanto más kamikaze fuera contra la víctima que le tocaba posterizar. Sacaba la cabeza del aro con relativa facilidad, ya que en carrera, saltaba más que ese 1´35 m que conseguía mantenerle arriba donde casi ningún mortal lo hacía. “He used his 52-plus-inch vertical to do things on the playground that no one had seen before, anywhere”. Relataban las crónicas de la época.
Sin embargo, el espíritu romántico de la época no podía perdurar. Mientras varios de sus compañeros de playground progresaban y conseguían becas universitarias e incluso se convertían en profesionales de primera categoría, Earl estaba atascado en el Harlem presa de una adicción cada vez mayor.

Aun así, en 1971, y gracias tanto a los contactos que había logrado en el playground, como a su fama en el mundillo underground, logró una oportunidad en el campus de verano de los Utah Stars de la ABA.

18Para su desgracia una combinación entre un mal día y un entrenador que prefirió hacer caso omiso al estatus de leyenda de The Goat, hicieron que los Stars desistieran de contratarlo. A pesar de la insistencia de distintos periodistas que habían visto a Manigault esparcir su magia por las canchas de New York, el dueño del equipo de Utah vio tan solo a otro negro problemático y prefirió dejarlo ir a pesar de considerar que su estilo de juego podría haber rendido frutos a nivel monetario. Cientos de personas se juntaban a verlo jugar en la calle, y con el marketing necesario, miles podrían haber pagado por verlo en una arena. Nunca sabremos lo que pudo haber sido de Earl en la ABA, una competición que parecía hecha a medida de su estilo de juego y talento.

Tras su muerte, y como último gran homenaje, el Ruckus Park, escenario de los mejores torneos de verano de la historia del streetball, fue rebautizado en su honor como “Goat” Ruckus Park. Queda su legado de magia, de talento, de fiesta, pero también la advertencia. En sus propias palabras “Dentro de cada Michael Jordan hay un Earl Manigault. Hay que tener cuidado. No todos pueden lograrlo. Algunos se caen. Ese es mi caso.”

LA PELICULA: ‘REBOUND: The Legend of Earl Manigault’ 

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El director Eriq La Salle, le rinde tributo en una película inicialmente diseñada para televisión, protagonizada por Don Cheadle y un par de pesos pesados de la comunidad afroamericana comoJames Earl Jones y Forest Whitaker.

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Aquel mes de noviembre del 96 Earl Manigault sería el principal invitado al estreno de una película, la de su propia vida. Era la primera vez que acudía a una sala de cine. Al término de la sesión y en compañía de miembros de la productora, acertó a pronunciar unas emocionadas palabras que por encima de todo desnudaban un corazón pobre de vida pero lleno de humana intención: “Lo siento. Defraudé a miles de personas pero no soy nada falso. Hubo un tiempo en que di a la gente lo que quería que les diera. La película está ahí para que las generaciones de jóvenes no tengan que pasar nunca por el calvario que ha sido mi vida”.

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Poco antes de su muerte había sido objeto de una breve entrevista en el New York Times. “All this stuff you call NBA basketball and ‘Showtime’? Well, we were the ones who brought in the noise and brought in the funk”. Preguntado por Michael Jordan, The Goat dijo: “En todo Michael Jordan hay un Manigault oculto que puede despertar si algo falla. No se puede hacer todo bien. Alguien puede caerse. Pues bien, ése fui yo”.

22Escribía Pete Axthelm en ‘The City Game’ que Manigault “impresionaba a rivales y espectadores por igual. Fue el rey de su generación y un ídolo para las venideras”. El co-fundador de la Rucker Gene Williams añadió que“era un jugador extraordinario y gracias a los que le vimos jugar es y será siempre una leyenda para toda generación”.
Algo donde coincidía Alex Williams, citado en la obra de Nelson George ‘Basketball&Blackmen’ y enfrentado a Manigault en varias ocasiones: “Los que éramos niños entonces mitificaremos eternamente a aquel maravilloso loco de la 98”
“LESSON FROM THE GOAT”, “A FALLEN KING”, “GOODBYE TO THE GOAT”, rezaban algunos titulares y pintadas a su muerte.
El regalo más grande que el destino le tenía reservado, terminaba Russ Bengtson en SLAM, era convertirse en eterno. “The courts on 99th and Amsterdam on New York’s Upper West Side were renamed Goat Park. It’s the least we could have done”.


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Como os dije , a pesar de su atormentada vida, The Goat, conoció la gloría y reconocimiento en vida, en forma de momentos esporádicos, pero que en su caso perdura tras su muerte y se alimenta la leyenda del mito. El mito del mejor jugador de todos los tiempos según Jabbar…y muchos más: El mito del artista de la Rucker Park.

P.D. Os dejo el vídeo donde sale la escena de la película “Rebound” cuando se supone que The Goatrealiza el primer doble mate en un partido. Se supone que fue a algo muy parecido a esto… BRUTAL!

 

Earl “The Goat” Manigault. –DEP-
Salu2 anelkianos.

Escrito por Antonio R. Anelka (@anelkita1)

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