Euroliga. Unicaja en caída libre y sin visos de mejoría


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Hace unos días, el presidente del Unicaja baloncesto declaraba lo siguiente al malagueño Diario Sur: “Yo no me canso de repetir que el proyecto existe y es sólido, sólo hay que tener paciencia; se ha hablado mucho de Repesa, pero nosotros confiamos totalmente en él”. Declaraciones que sería buenas, creíbles y coherentes si no fuera porque hace una semana se le dió un ultimatum a Repesa y porque es sabido que el club ha contactado con entrenadores, y si no se ha fichado a nadie ha sido simplemente porque el Consejo de Administración del Club no quiere gastar dinero en un entrenador que salve lo que resta de temporada. Repesa superó el ultimatum de dos partidos. Dos victorias ante rivales sin entidad y realizando un juego bastante pobre, que a punto estuvo de lograr que perdiera los dos encuentros. El punto de inflexión debería haber sido la derrota ante Estudiantes, y no estos dos partidos. Con dos semanas para preparar el partido (por estar ausente en la copa del Rey) Unicaja realizó un juego mediocre ante Estudiantes, que lo condenó a perder un partido en el que Repesa, por no clasificar al equipo para la Copa con anterioridad, no debería haber dirigido. Pero se le dió el famoso ultimatum ante dos rivales relativamente mediocres y, con la victoria, pudo conservar su puesto.

Este es el actual Unicaja, un club que juega al despiste con los aficionados y con la prensa mientras improvisa semana sí, otra también.

El calendario sigue avanzando y hoy llegaba a Málaga el Zalgiris Kaunas, un histórico del baloncesto europeo venido a menos por problemas económicos. Una victoria como visitante en lo que va de Top 16, que iba a dejar claro cuál es el actual momento de juego de Unicaja. Y lo cierto es que lo terminó dejando muy claro.

El primer cuarto empezó bien para los malagueños en un Martín Carpena vacío y con medio centenar de aficionados del Zalgiris. Gracias a una buena defensa y a transiciones rápidas pronto se puso por delante el equipo local en el marcador, llegando a estar 19 a 12 a falta de un minuto para la finalización del cuarto pero que, gracias al acierto de Kaukenas, terminó sólo con tres puntos de ventaja para los malagueños, 19 a 16.

El desplome malagueño se hizo patente en el segundo cuarto. Fran Vázquez pronto hizo su tercera falta y, gracias a la inoperancia local, los lituanos se pusieron rápidamente por delante, con un Kuzminskas que no encontraba oposición a la hora de anotar y con un Unicaja que empezaba a mostrar los defectos de otros partidos: mala finalización en ataque y defensa muy blanda. Así, se llegó al descanso con siete puntos de ventaja para los lituanos, 31 a 38.
El tercer cuarto se inició con un juego muy parejo por parte de los dos equipos, aunque se intuía en los lituanos mayor claridad de ideas, ya que el equipo malagueño sobrevivía a base de triples, pero atascado en ataque, con Fran Vázquez cometiendo su cuarta falta y Zoric anotando lo que sus otros compañeros parecían incapaces de lograr.

Y llegamos al último cuarto con Unicaja perdiendo de tres puntos, 56 a 59 y con el público local que esperaba que su equipo no se complicara la clasificación y que mostrara un poco más de iniciativa a la hora de anotarse una victoria.

El equipo malagueño está demostrando a lo largo de la temporada una gran capacidad para sufrir amplios parciales en contra sin mostrar una respuesta contundente y clara para parar este problema, a veces, como ocurrió en Valladolid, este cortocircuito se produce pronto y no afecta a la victoria del equipo, pero otras le cuesta el triunfo, como hemos visto en este último cuarto. Lo que empezó siendo un 58 a 59 en contra se convirtió en un 58 a 69; Zoric se había retirado al banquillo con cuatro faltas y su equipo acusó la falta de intensidad que siempre tiene este jugador. Desde este momento acabó el partido para Unicaja, una discusión acalorada en el banquillo entre Panko y Repesa, donde el segundo entrenador Curro Segura tuvo que mediar para que no llegara a mayores, es tan sólo un indicio del estado actual del equipo malagueño.

Poco importa el resultado final, 67 a 83. El equipo malagueño está en caída libre, tocando fondo y sin visos de mejoría; el remedio hubiese sido despedir a Repesa cuando no cumplió el objetivo mínimo de clasificar al equipo para la Copa del Rey, todo lo que ha venido después era algo esperado por cualquier aficionado con un mínimo conocimiento de baloncesto.

El domingo Unicaja recibirá a Uxue Bilbao Basket y veremos si la caída consigue frenarse o si el equipo termina por dar la temporada por finalizada.

67- Unicaja (19+12+25+11): Calloway (3), Vidal (10), Simon (13), Zoric (12), Vázquez (8) -cinco inicial-, Williams (7), Panko (0), Urtasun (8), Perovic (0), Lima (6) y Dragic (0).

83 – Zalgiris Kaunas (16+22+21+24): Popovic (8), Javtokas (4), Darden (9), Lafayette (14), K. Lavrinovic (8) -cinco inicial-, Kaukenas (5), D. Lavrinovic (7), Delas (7), Kuzminskas (15), Juskevicius (0) y McGrath (6).

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